En la lejana época del siglo XVII los italianos creyeron encontrar la excelencia para alabar a Dios.
Voces prístinas y angelicales,vale decir armoniosamente neutras, sin indicios de masculinidad ni femineidad. Un coro de ángeles que como ellos, carecían de sexo.
A fines del siglo XVII se presume que cada año eran castrados unos 2000 niños italianos, aunque algunas voces duplicaban la cantidad. La Iglesia fue la primera en oponerse y condenar este acto de barbarie.
En 1676, InocencioXI excomulgaba a los castradores, pese a que suministró un salario durante siglos a los coros eunucos, siendo uno de los más famosos el de la Capilla Vaticana.
Todo había comenzado al decir San Pablo:”Mulieris in eclesia taceant” (mujeres callan en la iglesia).
ENTRE AGUDOS Y FALSETISTAS
A l ser las mujeres excluídas de la polifonía religiosa que necesariamente requería voces agudas, surgió el problema de donde conseguirlas.
En España, a fines de 1500, surgió la moda de los falsetistas. Eran hombres que cantaban en falsete, pero era difícil encontrar hombres que contaran con esa habilidad fónica. Muchos de ellos, para conseguir trabajo, aseguraban que eran castrados.
En 1599, dos castrados, Pietro Paolo Polignato y Girolamo Rossini, fueron contratados oficialmente en la Capilla Vaticana.
Drante 300 años los castrati incluyeron las voces de soprano y contralto al coro vaticano, siendo su último director Domenico Mustafá, turco de nacimiento, quien se retiró en 1895.
El Papa Pío X publicó después de un motu propio prohibiendo el uso de los castrati, pero los falsetistas continuaron hasta el papado de Juan XXIII.
El psiquiatra español español Vallejo-Nágera los ubica en tres tipologías: los longilíneos, altos y con manos y pies grandes, contrastando con un tórax corto y ancho; otro grupo con nalgas, pechos y caderas de tipo femenino, pelvis anchas y muslos desproporcionados; la tercera tipología no se deforma físicamente y mantiene un aspecto normal.
DE EXTRACCIÓN MODESTA
Consideremos al estudioso del tema Patrick Barbier: “Eran raros los castratis que no provenían de extraciones muy modestas. La familia facilitaba la ablación de los testí- culos de algunos de sus hijos impresionados por el espejismo que se les mostraba de un futuro prometedor, concientes de que un niño en el conservatorio era una boca menos para alimentar, sobre todo en el miserable ambiente rural de la campiña italiana de aquellos tiempos”.
Casi siempre el responsble que tiraba la idea para hacer esta salvajada era el maestro de música.
En la mayoría de las aldeas, la iglesia contaba con un coro infantil, así como con un profesor que los aleccionaba y estimulaba los padres para que los más virtuosos fueran castrados. También en ocasiones, se vendía al niño a un noble o era abandonado en un orfanato, hasta que contando con siete u ocho años llegaba la cruenta operación.
Se le daba de beber al niño un poco de vino y con mucha suerte algún opiáceo hasta que, de pronto, llegaba el hombre feroz portando pinzas e hilo y le obstruía o arrancaba una de las partes más sensibles de su cuerpo: los testículos.
La castración en sí no era una operación mortal. El problema residía en las condiciones en que se realizaba. Sin asepsia las infeciones solían ser horripilantes, causando la muerte de muchos niños.
En aquellos tiempos la psicología y la psiquiatría, al desconocerse por entonces los mecanismos ocultos de la mente, no tenían en cuenta la psique, pues como se comprende hoy, el niño perdía también su identidad sexual.
¿DONDE DE CASTRABA?
E l viajero inglés Burney aseguraba en sus memorias que en Venecia, Nápoles, Roma, y Bolonia. Dice que había visto carteles en las barberías con leyendas que decían: “Qui si castrano ragazzi”.
La castración, castigada con la pena de muerte, la llevaban a cabo los barberos. Por un monto económico lo rasuraban, le extraían la muela enferma o le castraban al niño que llevaban consigo.
En la castración se dejaba intacto el pene, por eso también le llamaban espadones. Esta operación le impide al joven al alcanzar la pubertad que su organismo produzca la tetosterona, ya que la glándula que la produce son los testículos.
Esta hormona masculina produce el cambio de la voz y es la reponsable de los carateres sexuales secundarios (voz grave, vello en la cara y el aumento de la laringe, parte de nuestro órgano de fonación, ya que al dilatarse produce tonos más graves.
Se podría hacer un símil con los instrumentos musicales en los cuales esta ley física es claramente apreciable: el caño más ancho es el que produce el sonido más grave. Por
ejemplo: saxofón, tuba, ect..
La laringe que recién mencionábamos y que es parte del aparato de fonación, integra el trayecto de las vías respiratorias entre la faringe y la tráquea. En los niños pequeños apenas se despliega, pero en la pubertad, en aproximadamente un año y medio, adquiere su real dimensión, que en los hombres adultos es de 4 centímetros y medio de alto, cuatro de ancho y tres y medio de adelante hacia atrás.
La carencia de testículos afecta la fertilidad, ya que la testosterona regula la producción de espermatozoides. Los castrados pueden tener, pese a todo, erecciones, pues estas también dependen del sistema vascular.
ORIGEN DE LA ADMIRACION
L a admiración provenía de comparar el alcance de los castrados con las alturas normales de las voces operistas.
La mujer soprano canta desde el Do de la tercera escala del piano hasta el Mi de la quinta escala; esto es dos escalas completas. Aún así, muchas mujeres cantantes llegan a notas más altas y las sopranos ligeras o de coloratura pueden alcanzar el Sol de la quinta escala.
El tenor o voz masculina aguda tiene un registro que va desde el Si de la segunda escala hasta el Do de la cuarta.El tenor muy agudo llega hasta el Fa de la cuarta escala.
Todos estos datos musicales nos ayudarán a comprender que el extraordinario Carlo Broschi “Farinelli” poseía en su garganta las dos voces, ya que podía cantar desde el Do de la segunda escala hasta el Do de la quinta y aún así, seguir subiendo.
Queda claro que si los tenores y sopranos pueden cantar dos escalas o dos escalas y media, realmente apremiados, Farinelli cantaba tres escalas y media.
DOCUMENTO SONORO Y CINE
Sólo se posee un testimonio grabado del castrado Alessandro Moreschi (1859-1922), quien cantó en la Capilla Vaticana y fué uno de los últimos castratis vivos. Su voz se escuchó en los funerales de Humberto y Víctor Manuel II en la capital italiana.
De los que han escuchado la grabación, realizada en un cilindro de cera, de los inventados por Edison, solo han hecho referencia a la pésima calidad de audición, señalando que la voz de Moreschi, que interpreta entre otros temas el Ave María de Gounod, no llama a nadie la atención.
El belga Gerard Corbeau fue el director cinematográfico que filmó la vida de Carlo Broschi “Farinelli”.
“El profesor de música” es una ficción sobre la vida del célebre castrado y su hermano Ricardo. Narra la supuesta historia de amor de Farinelli con Alejandra Leyris y el enfrentamiento que por esta mujer tiene con su hermano.
Los historiadores cuentan que Farinelli fué casto y que solo vivió una pasión imposible, ya anciano, prendado por Anna Gatteschi, la mujer de su sobrino, Doménico Pisani.
La historia recoge las desgraciadas circunstancias que debieron experimentar toda su vida aquellos infelices niños italianos, castrados por miles, que no llegaron a tener la voz de los ángeles en sus gargantas.
Jorge Monsalve














Es un artículo muy interesante.
Saludos,
Mariana
Gracias.
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