Entre los muchos enigmas que envuelven al hombre se encuentra, como figura principal, el misterio.
A través de las artes ha adoptado diversas formas para atrapar al lector por medio del color negro, o una nube, o un velo de ese color inserto en una historia llena de intrigas, robos o asesinatos. También el misterio está incorporado en las distintas religiones y en todo aquello que nos rodea y, cuando no podemos descifrarlo, nos maravillamos tratando de rasgar el velo de superstición, con la vana intención de que el mismo salga a flote. Porque lo verdaderamente importante no es encontrarse con el misterio, sino hallar la puerta que nos enfrente a él y descubrir su finalidad y significado, destruyendo ilusiones y supersticiones que lo han rodeado, quizá, durante siglos. En definitiva, nuestra trabajosa pero humilde tarea no será la de contar cuentos y leyendas para que tú, querido lector desconocido, le busques la solución, sino que mi finalidad es la de que juntos tratemos de echar luz en todos los rincones de los misterios de nuestro mundo.
Démonos fuerte la mano y que tengamos buena suerte.

Jorge Monsalve


Les comento lo que fue un episodio trascendente que conmovió a toda Rusia y a la corte zarista en particular, cuando en diciembre de 1916, en plena Primera Guerra Mundial, el misterioso Rasputín fuera asesinado. Se trataba de un personaje extraño, mezcla de “chamán y curandero“, cuyo poder e influencia habían crecido significativamente y rápidamente entre la aristocracia de aquella extensa nación.rasputin.jpg

Gregori Lefimoch Rasputín nació en la aldea siberiana de Pokowskoie, seguramente en 1865. Pesquisarlo a través de la historia es una tarea bastante difícil, pues la imagen alterna entre la de un oscuro príncipe de las tinieblas y una mezcla de chamán y curandero que entorpece su visión exacta.
Aún así, ¿tenía poderes extraordinarios o solo fue un hábil embaucador?
Este curioso personaje entra a la escena de la corte del zar Nicolás II en aquellos tumultuosos años que precedieron a la revolución rusa de 1917.nicolas-ii.jpg

De Siberia con poderes
“El monje loco”, siendo un jovenzuelo abandona su terruño natal para poder estudiar teología, religión, pero también para dedicarse a la vagancia. Y en ese territorio sumido en la ignorancia colectiva, lo místico y la fascinación por los prodigios sobrenaturales, dan a Rasputín el sobrenombre de Starets (hombre santo).
En 1904, tras abandonar Liberia se traslada a San Petersburgo, donde pide asilo en la Academia de Teología; alli conoce al obispo Hermógenes y al predicador Eleodoro. Cae en gracia y recibe los favores de estos últimos, quienes lo presentan a la sociedad. La comunidad capitalina pronto comienza a hablar de Rasputín, tanto por sus prodigios como por los desórdenes e inmoralidades en que participa.
A todo esto, en el séquito del zar Nicolás II se vive una situación alarmante. El zarevich Alexis estaba aquejado por una grave enfermedad: la hemofilia, que hace sufrir al heredero de la corona y a su entorno.
Las curas milagrosas adjudicadas a Rasputín llegan hasta la zarina Alejandra que le convoca para ayudar a Alexis.alejandra-e-hijo.jpg
Inexplicablemente, hemorragias comúnmente fatales le son detenidas y se logra alguna mejoría. Esto produce en la corte y en el propio zar una fuerte admiración que le favorece. Tan es así que se le comienza a denominar “el zar por sobre los zares”.

Influencia y sexo
Rasputín no desaprovecha esta excelente oportunidad y comienza a ejercer su implacable influencia sobre la corte y las jerarquías aristocráticas de San Petesburgo.
Su fama de conquistador le permite abusar del sexo femenino, especialmente cuando vienen a pedirle consejos teológicos. Se cuenta que abusaba de las mujeres mientras les hablaba de Dios y de la redención y que el acto sexual era la comunión entre dos seres procurando buscar la máxima espiritualidad.
El departamento que la jerarquía zarista le había otorgado, se convierte en la cita obligada de los personajes más importantes que buscaban negociar en la corte. La influencia de Rasputín era tal que el propio Ministro del Interior Protopopov y el presidente del Consejo Sturmer participaban junto a él en sesiones de espiritismo.

Guerra, hambre y despotismo
El zar Nicolás II era un sujeto déspota que levaba adelante una inestable política exterior, mientras que puertas adentro mantenía una administración corrupta que perpetuaba una nobleza sin escrúpulos al tiempo que tenía en la miseria y en la hambruna a más de 100 millones de campesinos.
El escritor León Tolstoi describió la situación social que se vivía en Rusia en 1902 al escribirle en estos términos: “No quisiera morir si haberles dicho lo que pienso de vuestra actividad a la fecha…leon-tolstoi.jpg
Los prisioneros de Siberia no solo están colmados de cientos de miles de delincuentes comunes, sino también de presos políticos que ahora hay que agregar a los obreros.
La censura lo prohíbe todo y jamás han sido tan abundantes y crueles las persecuciones religiosas y esta situación va en camino de empeorar. En las ciudades y los grandes centros industriales han entrado las tropas que marchan sobre el pueblo con sus fusiles cargados”.
Corría el año1916 y al tiempo que el estado ruso se desintegraba, sus derrotas en el frente de batalla eran constantes. Una ola de indignación recorría el país adjudicándosela a la nefasta influencia de Rasputín, al ue acusaban de haberse vendido al espionaje alemán.

El complot
En esa atmósfera descompuesta, deciden eliminar al starets. Los complotados son el duque

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Dirimitri Pavlovich, un joven príncipe de 19 años, Félix Yusupof,

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quien es designado para cumplir la misión homicida. Con el pretexto de celebrar una fiesta en la noche del 16 de diciembre de 1916 se invita a Rasputín (otros textos hablan del 29 de diciembre) al palacio de la Moika pretextando presentar a su mujer.
El príncipe junta sus cómplices, acerca a la mesa un budín impregnado con una fuerte dosis de cianuro. Rasputín lo deglute pero no se muere.
Ante los asombrados ojos pidió más vino, lo bebió y le pidió al príncipe que tocara la guitarra para él.
Deciden entonces utilizar un arma de fuego. Convencidos de que Rasputín estaba poseído por el demonio le sugieren que rece y mire hacia un crucifijo existente en una de las paredes.
El príncipe descargó su revólver sobre Rasputín, quien cayó sobre la piel de oso que cubría el suelo. Cuando le creían muerto se incorporó y tomó del cuello al príncipe. Luego retrocedió y enfiló hacia la puerta que da a la calle, no sin antes recibir otra andanada de balas y varios garrotazos. Luego envuelven su cuerpo y lo manzanal río Neva.
Al encontrarse el cadáver se constató que todavía vivía cuando fue lanzado a las aguas.. Dictamen médico: Rasputírio-neva.jpgn murió ahogado.

Relato escalofriante
El propio príncipe Yusupov, en el Fin de Rasputín escribe: “Rasputín estaba muerto. Gotas de sangre corrían por la herida y caían sobre las baldosas de granito. Bruscamente su ojo izquierdo se entreabrió…y los dos ojos de Rasputín que se volvieron extrañamente verdes y fijos como los de una serpiente me atravesaron con una mirada como de una serpiente diabólica llena de odio…como si bruscamente fuera poseído por un frenesí saltó como disparado por sus piernas; salía espuma por su boca, estaba aterrador.
Un grito salvaje llenó la sala y vi llegar hacia mi una mano con dedos retorcidos… Rasputín resucitado repetía mi nombre con una voz sibilante y ahogada.
En este hombre moribundo, envenenado, atravesado por varias balas, en este cadáver ue que raras fuerzas habían puesto nuevamente en pie para vengar su muerte, había algo aterrador, tan monstruoso que hasta hoy, cuando me acuerdo de ese momento me embarga un terror indecible…

Me pareció que el mismo diablo se había encarnado en él el Mujik campesino y que sus dedos retorcidos me agarraban para no volverme a soltar nunca más…
Purichchevitch se lanzó tras él, se oyeron tres disparos y después un cuarto… vi a Rasputín titubear y desplomarse en la nieve”.

Jorge Monsalve

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