El viernes 13 de agosto de 1943 salió del puerto de Filadelfia
( esta información está corroborada ),el vapor Eldridge, para cumplir una misteriosa misión. Pero numerosos testigos denunciaron que ese mismo día y a la misma hora vieron al Eldriedge, por algunos minutos, en el puerto de Norfolk, a 640 kilómetros del puerto de Filadelfia.
La marina de los Estados Unidos negó todas estas circunstancias.
Los extraños rumores de esta súbita aparición del Eldridge
en el puerto de Norfolk se acrecentaron en la década del cincuenta cuando el Dr. Morris K.Jessup
, de profesión astrofísico, publicó un libro sobre los ovnis cuyo título es: “El caso de los ovnis “(The Case for the UFO). En octubre de 1955, para complicar aún más el caso entra en escena un tal Carlos Miguel Allende, quien posteriormente resultaría ser Carl Allen. Este sujeto envió a Jessup tres cartas redactadas en una forma muy desordenada, donde aseguraba haber sido testigo de un curioso experimento realizado por la marina norteamericana basado en los estudios de Albert Einstein que se llevaron a cabo en octubre de 1943, en altamar, frente a Filadelfia. Siempre según Carl Allen el objetivo de la U.S.Navy, era el de producir un barco escolta invisible y trasladarlo instantáneamente - como en un salto – de Filadelfia a la base naval de Norfolk.
Este asunto que en un comienzo escandalizó a la opinión pública norteamericana fue negado por ese país hasta el día de hoy, pero aún así, algunas informaciones se han filtrado.
Tal es así que con los pedacitos de información conocidos ya se han producido dos apasionantes películas: El experimento de Filadelfia I y II (una de ellas dirigida por John Carpenter, el mismo de Titanic).
Es opinión generalizada de que si este hecho es cierto podría modificar en forma sustancial el proceder en una confrontación bélica.
Pero volvamos a la fecha del experimento, viernes 13 de agosto de 1943.La Segunda Guerra Mundial se encontraba en su momento culminante. El avance de las tropas aliadas daba claras esperanzas de una pronta victoria.
En los Estados Unidos se vivía un verano más tórrido de lo normal y el Eldridge desde hacía un par de días estaba surto a puerto
. Los lugareños estaban adaptados a ver navegar por las aguas de su puerto a distintos destructores, aunque sabían que el flamante Eldridge había sido botado un mes atrás y aún no tenía su bautismo de fuego. Pero aquel viernes 13 de agosto el Eldridge levó anclas y con la escolta del carguero Furuseth, enfiló su proa hacia el sur.
A bordo del Furuseth viajaba una delegación científica reunida
especialmente para llevar a cabo una operación altamente secreta, que luego sería mundialmente conocida con el nombre de “Experimento de Filadelfia“.
Uno de los tripulantes del Furuseth era el marinero de primera de 19 años Carlos Miguel Allende.
Ese día, Allende estaba trabajando en el puente de mando del navío y le tocó presenciar un evento que no olvidaría en toda su vida. Durante trece años guardó silencio pero finalmente le mandó una carta a Jessup, profesor de astronomía y matemáticas, con un doctorado en astrofísica y autor de varios libros sobre el fenómeno ovni.
La carta testimonio, presenta en su lectura la desesperación, la confusión y el espanto de lo que Allende había presenciado. Entre otras muchas cosas, por ejemplo, decía: “Estaba yo en el puente de mando del Furuseth y vi como el Elgridge y toda su tripulación se volvían completamente invisibles. Todo ocurrió en cuestión de segundos a poco de haber zarpado del puerto de Filadelfia”.
Jessup comprendió de inmediato el significado del mensaje referido a dos líneas de razonamiento que delineadas por Albert Einstein. El mundo científico de aquellos años no hablaba de otra cosa. Una era la teoría del campo unificado
y la otra, la exploración y utilización de la resonancia magnética;
es decir: la extinción temporal de un cuerpo en nuestra dimensión para la transferencia de la materia a otra dimensión comprendida y ajustada.
Como comprenderá el atento lector, la transferencia de la materia a otra dimensión es un experimento super apasionante, pero de un enorme riesgo, que se torna especialmente peligroso si hay vidas humanas de por medio.
Todo apunta a que el Eldridge fue desmaterializado y la operación habría sido un éxito pero con un costo terrible en vidas humanas.
Impulsado por la curiosidad y el interés científico Jessup se largó a investigar el asunto. Encontró muchos escollos, pero también algunos logros en la pesquisa. Pudo hablar con algunos testigos que aseguraron que ese día y a la misma hora presenciaron la figura del Eldridge en el puerto de Norfolk, a más de 600 kilómetros del puerto de Filadelfia (concretamente a 640), donde el barco aparecía y desaparecía, viéndose solamente su línea de flotación en el agua y la depresión formada por el peso de la quilla del buque que debía estar ahí, pero no estaba.
La marina de los Estados Unidos negó estas circunstancias insistiendo que Carlos Allende era un desequilibrado, pero jamás tuvo en cuenta el relato que el principal testigo le realizara al investigador William Moore. “A pocas millas del muelle uno de los hombres de civil que estaba en la timonera le ordenó por radio al comandante del crucero que encendiera los generadores “.
A partir de ese momento Allende se vio envuelto en un paisaje dantesco pues, contó, que alrededor del Eldridge se formó un singular campo de energía, que giraba en torno a la nave en sentido contrario a las agujas del reloj y que se veía claramente. Vi que el aire que rodeaba el barco se volvía más oscuro que el resto de la atmósfera y pocos minutos más tarde vi levantarse del agua una bruma verdosa, similar a una nube muy tenue. Entonces sucedió algo terrible. El barco desapareció completamente y nosotros experimentamos una fuerte sacudida. Varios de nuestros compañeros se desmayaron y salía sangre de sus narices “.
Agrega Allende, algunos detalles escalofriantes: “El barco no se veía pero algunos marineros continuaban sobre él, ya que se notaba claramente la marca del navío al desplazarse en el agua. Estaban suspendidos en el aire“.
Finalmente, Allende agrega: “El Elridge y toda su tripulación habíamos desaparecido. En el puente donde yo estaba reinaba una confusión absoluta. Las órdenes se sucedían unas tras otras. Uno de los civiles, el que parecía estar al mando de todo, gritó por la radio que apagasen los generadores.
Habrían transcurrido unos tres o cuatro minutos cuando aquella bruma verdusca comenzó a disiparse y, sin zumbidos ni manifestación alguna que lo anunciase el crucero comenzó a materializarse de nuevo. Pude ver que los hombres que estaban en cubierta sufrían fuertes convulsiones; más tarde supe que muchos de los que habían participado en ese experimento perdieron la razón“.
Como la verdad siempre se filtra, se supo que en 1943 la marina había ensayado algunos experimentos para provocar una gran fuerza magnética para intentar lograr que los barcos se hicieran invisibles a los radares y también inmunes a las minas magnéticas de los torpedos alemanes. Y en los archivos del National Defense Research Commitée existe documentación que menciona el empleo de una novedosa tecnología capaz de desviar o bloquear proyectiles enemigos mediante un poderoso campo electromagnético alrededor de lo que se desea proteger.
( ¿ Recuerdan el poderoso campo magnético de protección en la película “ Marte
ataca“?) Pese a los argumentos descalificatorios de la marina de los EE.UU. jamás se probó que el marinero de primera Carlos Allende sufriera algún tipo de locura,
además, si Carlos Allende era un enajenado, ¿cómo lo podían tener de servicio
en el puente de mando de un destructor de la armada estadounidense, y en tiempos de guerra ?. ¿Verdad que no cierra?
Además el Dr.y profesor Jessup –y astrofísico – (descubridor de las estrellas dobles) fue acumulando datos sobre este misterioso experimento que jamás fueron tenidos en cuenta.
Y toda esta historia tiene un final de película policial o novela negra, Allende desapareció de golpe, jamás se volvió a saber de él.
Y el querido amigo Jessup tuvo un final más trágico: el 20 de abril de 1959 fue encontrado muerto en el interior de su vehículo con una manguera conectada al caño de escape y la otra punta al interior del coche a través de una de las ventanillas delanteras. Fue encontrado con el motor en marcha. Murió por inhalar monóxido de carbono.
Y al decir de un amigo mío, un pequeño detalle, si bien su deceso fue caratulado como suicidio, no se hizo autopsia alguna. Se argumentó que el profesor había donado su cuerpo a la ciencia.
Lo extraño que el cadáver de Jessup fue cremado. Tampoco apareció el cuaderno de bitácora del Eldridge y fue completamente imposible obtener una nómina de la tripulación de aquel extraño viaje. Las jerarquías de la armada informaron que todo ese material solicitado se había extraviado. ¿Porqué tantas marchas y contramarchas? La marina norteamericana ya ha gastado millones de dólares con el propósito de desmentir lo que según ellos es solo la obra de un loco. ¿Porqué ocultarla entonces? El telón cayó por la catástrofe humana que atemorizó a sus autores, pues con el correr de los años se ha demostrado lo fatales que pueden ser los poderosos campos magnéticos sobre la vida humana.
Jorge Monsalve
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