Los habitantes de las Islas Canarias (que en la Antigüedad clásica denominaban las islas Afortunadas), hablaban de una isla misteriosa ubicada hacia el oeste que comenzaron a llamar San Brandan o San Borondón. Se la vio por última vez ante los ojos asombrados de los pobladores de Hierro el 26 de abril de 1967.
Cuentan las crónicas que durante el siglo VIII las materializaciones eran tan persistentes y nítidas que las autoridades del archipiélago canario enviaron varias expediciones hacia la isla para su conquista sin poder hallar la mítica isla.
Por supuesto, que los “teóricos y los científicos “han echado mano al fenómeno de los espejismos o las inversiones de temperatura en las capas de aire superpuestas para intentar explicar el fenómeno. Sin embargo, el investigador argentino Alejandro Chionetti explica y, con mucha razón, que la isla más cercana sería Hierro, que se encuentra al oeste del archipiélago, y ninguna isla del grupo canario puede ser la causante del supuesto espejismo.
La tierra más cercana se halla a unos 1.500 kilómetros al sudoeste: son las islas de Cabo Verde. Al noroeste, también a una grandísima distancia, se encuentran las Azores. Como entenderá el culto lector estas son distancias muy amplias para hablar de espejismo. Además no debemos perder de vista que las fechas de las apariciones de la misteriosa isla se producen o el 26 de abril o el 26 de mayo donde las temperaturas del aire no son muy elevadas, de donde viene, entonces, la isla de San Borondón? ¿Del futuro?
Quizá el primero que se llevó por delante la isla de San Borondón fue el almirante judío genovés, Cristóbal Colón.
Por considerarlo un documento de escasa difusión y enorme interés
paso a ofrecer un fragmento de la reproducción textual del Diario de a bordo de Cristóbal Colón, cuando descubrió las Indias entresacado del Prólogo Borondón, la octava isla, de Raúl Marco Ruiz Gutierrez,1993. Centro de la Cultura Popular Canaria. Cabildo Insular de Tenerife.
Martes 25 de setiembre de 1492
“ Al sol puesto, subió el Martín Alonso en la popa del navío y con mucha alegría llamó al Almirante pidiéndole albricias que vía tierra.Y cuando se le oyó decir con afirmación el Almirante dize que se echó a dar gracias a Nuestro Señor de rodillas y el Martín Alonso dezía Gloria y Excelsis Deo con su gente. Lo mesmo hizo la gente del Almirante y de la Niña. Subiéronse todos sobre el mástel y en la xarÇia y todos afirmaron que era tierra, y el Almirante así pareççió y que habría a ella 25 leguas.
Estuvieron hasta la noche afirmando todos ser tierra
Mandó el Almirante iniciar su camino que era el Gueste y que fuesen todos al sudeste, a donde avía aparecido la tierra.
Avrían andado aquel día al gueste 4º leguas y media y en la noche al sudeste 17 leguas, que son XXI, puesto que (el Almirante) dezia a la gente 13 leguas porque siempre fingía la gente que hazía poco camino porque no le pareciese largo por manera que escrivió por dos caminos aquel viaje;
el menor fue fingido y el mayor verdadero. Anduvo la mar muy llana, por lo cual se echaron a nadar muchos marineros.Vieron muchos dorados y otros peces.
Creo que resulta muy interesante traer a colación un cuento de Washington Irving (Que al parecer el tiempo le preocupa bastante)
En el relato que paso a reseñar, Irving presenta a un aventurero español que navega en busca de una isla de oro, en la que habían buscado refugio, siglos atrás varias familias de cristianos.
Luego de un viaje azaroso descubre la isla a la que desciende solo, pues sus aterrorizados compañeros se niegan a abandonar el barco. Al parecer un comité de recepción, compuesto por altos dignatarios le invitan a visitar la isla de San Brandán a la que viaja en su propia nave escoltado por barcos engalanados con metales preciosos.En San Brandán es llevado al palacio real donde le presentan al monarca de aquella isla y a su hija de la que queda perdidamente enamorado. Rompe así el voto de fidelidad hecho a su prometida que había quedado en España esperando su regreso. Luego de varios meses de placeres de todo tipo, nuestro protagonista decide regresar a la costa en busca de sus compañeros y su barco. Pero todos se han ido.Tras largas e innumerables dificultades logra regresar a España donde no le conoce nadie. Y nadie le conoce a él. Logra averiguar que han transcurrido 200 años desde el día de partida con sus compañeros. Familiares y amigos habían muerto y el había sido olvidado por las gentes.
En este relato asombroso existen muchos puntos de contacto con la leyenda japonesa de Urachima.
Antonio Ribera un apasionado honesto de estos temas cuando le pregunté que sería la isla San Brandán me respondió con las palabras de Alejandro Chionnetti :”Es posible que la isla de San Brandán sea una imagen escapada de un mundo del futuro o una isla –laboratorio – sonda del Tiempo, que aparece de vez en cuando para realizar estudios geo climáticos y oceanográficos, o tal vez para otro tipo de estudios ya que no sabemos todas las maravillas que les esperan a nuestros descendientes, contemporáneos nuestros y del futuro “.
La leyenda de Urachima
“ Érase una vez un pescador llamado Urachima, joven y animoso, que todos los días hacíase a la mar en las costas del Japón para sacar su sustento de las aguas.
E aquí que un día salió como de costumbre en su barca. Pero, en vez de sacar la red llena de peces como siempre sucedía, vio agitarse en ella a una enorme tortuga marina de caparazón durísima, cabeza surcada de arrugas como la faz de un viejo y una ridícula colita.
Entonces Urachima se dijo:” ¿Porqué tengo que matar a este pobre animal e impedir que viva durante otros 999 años si para comer me bastará un pez cualquiera?
Tras estas palabras echó la tortuga al agua. De inmediato un dulce sopor se apoderó de Urachima. Mientras dormía surgió de las aguas una bellísima doncella que despertándolo le dijo: “ Soy la hija del Dios del Mar y habito con mi padre en el palacio submarino del Dragón de las profundidades.
No era una tortuga lo que has pescado hace poco y que bondadosamente has vuelto a lanzar al agua. Debes saber que era yo. Mi padre, el Dios del Mar me ha enviado para ponerte a prueba. Ahora sabemos que en tu pecho hay nobles sentimientos. Si lo deseas, te casarás conmigo y ambos viviremos felices durante miles de años.
Urachima y la hija del Dios del Mar se sumergieron juntos y así llegaron al palacio de Dragón Marino. ¡Qué lugar tan maravilloso! Las paredes del palacio eran de coral, los árboles tenían esmeraldas en lugar de hojas y rubíes en lugar de frutos, las escamas de los peces eran de plata.
Urachima tras tres años de felicidad completa le dijo a su esposa:“Soy muy feliz aquí, pero es preciso que vaya a mi casa para ver a mis padres y hermanos. Te prometo que mi ausencia será breve.
- No me gusta mucho que te vayas –respondió ella -, pues temo que suceda alguna desgracia. Solo te pido que tomes esta cajita y que no intentes abrirla jamás. Si lo haces, nunca podrás regresar. Urachima prometió cumplir con lo prometido y subió a la superficie, dirigiéndose a su pueblo.
Halló todo cambiado.¿ Donde estaba la cabaña de sus padres ? ¿Y el pueblecito ? Las montañas eran las mismas, pero todos los árboles habían sido talados.
Viendo a dos hombres que pasaban cerca de la playa les preguntó sobre la cabaña de Urachima.
- Preguntas por Urachima ?, hace unos 300 años salió a pescar y no regresó jamás.
Comprendiendo la triste realidad y sintiéndose un forastero en su propio terruño Urachima pensó en volver junto a su esposa y pensó que si abría la cajita podría hallar el camino de regreso. Fue solo abrirla y una niebla blanca se extendió sobre el mar. Se sintió incapaz de gritar o de moverse. Sus cabellos se volvieron blancos como la nieve, su cara se llenó de centenares de arrugas y su espalda se encorvó. Luego cayó como un ovillo sobre la playa exhalando el último aliento”.
Considero oportuno al final de esta crónica reproducir palabras del Dr. Jacques Vallée de su libro Pasaporte a Magonia ( Magonia es el país de las Hadas).
“La naturaleza física de Magonia tal como se nos aparece en estos relatos, es notabilísima. A veces se trata de un país remoto, una isla invisible o un lugar distante En otros cuentos es un país celestial.
Esta creencia es paralela a la que se tiene actualmente en el origen extraterrestre de los ovnis.
Isla-laboratorio o puerta dimensional, la isla de San Brandan puede ser un buen ejemplo de ello”.
Jorge Monsalve

























