Entre los muchos enigmas que envuelven al hombre se encuentra, como figura principal, el misterio.
A través de las artes ha adoptado diversas formas para atrapar al lector por medio del color negro, o una nube, o un velo de ese color inserto en una historia llena de intrigas, robos o asesinatos. También el misterio está incorporado en las distintas religiones y en todo aquello que nos rodea y, cuando no podemos descifrarlo, nos maravillamos tratando de rasgar el velo de superstición, con la vana intención de que el mismo salga a flote. Porque lo verdaderamente importante no es encontrarse con el misterio, sino hallar la puerta que nos enfrente a él y descubrir su finalidad y significado, destruyendo ilusiones y supersticiones que lo han rodeado, quizá, durante siglos. En definitiva, nuestra trabajosa pero humilde tarea no será la de contar cuentos y leyendas para que tú, querido lector desconocido, le busques la solución, sino que mi finalidad es la de que juntos tratemos de echar luz en todos los rincones de los misterios de nuestro mundo.
Démonos fuerte la mano y que tengamos buena suerte.

Jorge Monsalve


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¿Hay pruebas de la existencia de ovnis? En todas partes del mundo el público suele pedir “pruebas “consistentes como por ejemplo, un fragmento metálico de una nave extraterrestre. La mayoría de esas personas creen que no existen y que por tal motivo la existencia de los ovnis no está probada en absoluto.fragmento-ovni.jpg
Esta convicción no solo se aprecia en algunos medios científicos, sino también en estratos populares de la población. En uno y otro caso se trata, de una verdadera creencia “negativa“. Pero nada más lejos de la verdad: existen en cantidad apreciable.
Uno de los primeros casos se remonta a 1947. La famosa oleada estadounidense hallada 20 años más tarde por el investigador Ted Bloecher. Seis platillos voladoimages.jpgres sobrevolaron la isla de Maury, distante unos cinco kilómetros para adentro de Tacoma, estado de Washington, tres días antes de la difundida observación de Kenneth Arnold el martes 24 de junio de ese lejano año.
Sobre la lancha guardacostas que tripulaba, Harold A.Dahl y que maniobraba hacia la punta meridional de Tugetsount, cayó una lluvia de fragmentos metálicos. Era tal la cantidad de objetos que caían a su alrededor que le llevó a buscar refugio bajo una saliente de la costa. Acompañaban a Dahl, su hijo y su perro. Uno de los fragmentos alcanzó al animal y lo mató.

El hijo de Dahl sufrió heridas en un brazo al ser alcanzado por otro fragmento metálico. Dahl cuenta el extraño episodio a su superior Fred E.Chrisman, que no le creyó. Aún así, intrigado, decidió dar una vuelta por el lugar y encuentra, para su asombro, unas 20 toneladas de material caído de los platos voladores.
El caso toma estado público.
Es así como llega a intervenir a pedido de una revista de Chicago Kennet Arnold, protagonista del difundido avistamiento en las proximidades del Monte Rainer.arnold.jpg

Las cosas se complican cuando Dahl recibe la visita de un enigmático señor vestido de negro, quien le solicita que olvide a los periodistas. A todo esto, Arnold ya había establecido contacto con Chrisman, quien ahora se hallaba convencido de lo ocurrido, pues él mismo había visto uno de los aparatos descriptos por Dahl en la visita que registró a la región dos días después.
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos Arnold decide ponerse en contacto con la autoridades militares y habla con el teniente Frank Brown.
Éste en compañía del capitán Dawson llega a Tacoma el día31 de junio. Los militares habían llegado en un avión y encuentran parte de los fragmentos del material desconocido. Al día siguiente esos militares parten junto a los fragmentos metálicos en el B 29 que habían llegado y se estrellan unos 20 minutos más tarde de despegar del aeropuerto de Kelso, en el estado de Washington.

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Algunos detalles inquietantes
Entre los restos del avión siniestrado no se encontró ni uno solo de los fragmentos del ovni.
Los servicios de inteligencia militar trataban de restarle trascendencia a lo ocurrido. Llegaron a sugerirle a los principales protagonistas del hecho, con Arnold incluido que declarasen todo como un fraude. Al no lograr sus propósitos a Chrisman y Dahl se les fijó un nuevo destino y hasta el día de hoy no se ha podido dar con el paradero de estos hombres.

El propio Kennet Arnold, en ocasión de celebrase en Chicago el primer congreso ufológico internacional, en 1977 comentó que el misterioso hombre de negro intervino en este” novelesco“ asunto en varias ocasiones.

Otro de los casos vinculados con la caída de objetos provenientes de un ovni, ocurrió en Campiñas. Uno de ellos se desprendió de la parte inferior de la nave observada por varios testigos, que conformaban una especie de “lluvia plateada”que cayó sobre el patio de una señora que vivía en la calle Alcalde Solon. Esta señora que prefirió la privacidad dijo que lo que vio era un plato volador típico.

Esta localidad brasileña se encuentra a unos 100 kilómetros al noroeste de San Pablo. El evento ufológico narrado ocurrió allí el 13 de diciembre de 1954, año de oposición del planeta Marte y año de la conocidísima oleada francesa, y fue investigado en profundidad por el Dr.Rolf Weber y por el profesor Charles A.Maney, del colegio De Akron, Ohio, Estados Unidos. charles.jpgEl segundo de los nombrados fue el que realizó el análisis más profundo de los materiales caídos debido a las gestiones y envíos de materiales desde la República Federativa de Brasil, por el lamentablemente desaparecido Dr. Olavo Fontes.
Lo ocurrido.
La señora que presenció los acontecimientos dijo que el material que caía estaba en estado líquido y a una elevada temperatura, pues cuando se acercó a tocarlo desistió, por calor que emanaba.
Un vecino, el profesor Nascimento -científico de profesión –aguardó a que el material se enfriase y lo recogió. De inmediato se lo llevó al Dr. Masseyr, director de los laboratorios Young de Campiñas quien seis horas más tarde dio a conocer un comunicado.
“La muestra analizada es una combinación de estaño químicamente puro ( 88.91 %) y oxígeno ( 11.09, como óxido ), no se encontraron otros elementos ni impurezas de ningún género en el material en cuestión. Este análisis ha demostrado que la sustancia es un metal –concretamente estaño –en elevada concentración y con un grado excepcional de pureza, sin impurezas ni trazos de otros elementos, exceptuando oxígeno el cual procede de la oxidación por su contacto con la atmósfera.
Observación

La muestra analizada pesaba 1.30 gramos.
El comunicado que acabo de transcribir se publicó en la prensa de Brasil, concretamente en la de Río de Janeiro los días 22 ,23 ,24 y 25 de diciembre.
El profesor Charles Maney se enteró semanas más tarde que la aviación brasileña realizó también –por su cuenta y secretamente- diversos análisis sobre los materiales caídos que concordaban con los logrados por el Dr.Charles Maney. El emisario del mando de la fuerza aérea de Río de Janeiro fue el sargento Nelson Bandeira Da Silva, quien retiró el material, previa entrega de un recibo de la Redacción del Correo Popular, donde el extraño material había quedado en custodia.

En la plubatuba.jpgaya de Ubatuba.

Los alarmados bañistas, quedaron por un segundo paralizados en setiembre de 1957 cuando en pleno día un disco volador se acercaba a una velocidad fenomenal hacia la playa, al parecer en curso de colisión.
Los cientos de observadores vieron como segundos antes de estrellarse el plato en las aguas realizó un viraje repentino, rompió la picada y ascendió con una fuerza fantástica.
Los cientos de espectadores (vale la pena repetirlo ), en el mas absoluto silencio y observando este extraño acontecimiento ve que el ovni estalla en una enorme llamarada, que hoy testigos de aquella época lo comparan con el terrible accidente del Challenger, en 1986. Miles de fragmentos ígneos cayeron en una terrible lluvia de chispas de todos los tamaños. La mayoría al mar, pero algunos fueron a dar cerca de donde rompían las olas, los que de inmediato fueron recogidos. Era un material blanquecino y sumamente liviano.

Uno de los fragmentos pudo ser investigado por el Dr. Olavo Fontes, quien lo hizo analizar en el laboratorio dependiente del Ministerio de Agricultura. El análisis espectrográfico mostró la presencia de magnesio en un elevado grado de pureza, con ausencia total de cualquier otro elemento metálico.
No conforme con esto el Dr. Fontes llevó la misma muestra a otros laboratorios que ratificaron el elevadísimo grado de pureza del magnesio, imposible de alcanzar con nuestra tecnología terfrag-ovni.jpgrestre.

Para profundizar aún más
El Dr. Fontes escribe un minucioso informe donde afirma que una nave extraterrestre, se desintegró por causas desconocidas sobre la playa de Ubatuba; los análisis clínicos realizados en los laboratorios del gobierno de Brasil ocupan casi 50 páginas.

Todos estos datos pueden hallarse en el capítulo 3 del informe elaborado por los científicos de la universidad de Colorado quienes realizaron un análisis por el método de activación de neutrones en un laboratorio estatal de Washington. La muestra fue comparada con otra de magnesio puro, suministrada por la empresa Dow Technical Co. El resultado demostró que el magnesio de Ubatuba era menos puro que el producido comercialmente en los laboratorios norteamericanos, por lo tanto ,no necesariamente tenía que ser de procedencia extraterrestre.
Sin embargo, no debemos perder de vista la elevada presencia de estroncio en la muestra de Ubatba y en el hecho de que varios cientos de ciudadanos vieron al aparato aproximarse a la playa una velocidad fantástica, realizar la increíble maniobra hacia arriba y luego desintegrarse en miles de fragmentos metálicos.

Jorge Monsalve

Seguramente, desde que el hombre se civilizó, ha oído hablar de la Luna.

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Luego, prestándole más atención y observación el hombre comenzó a hablar de cosechas de siembras y de aquello tan inalcanzable en la esfera celeste, como es la Luna .Observó que es un cuerpo esférico, pudo determinar que refleja la luz del Sol y luego comprobó que gira alrededor de la Tierra y que se encentra a unos 384.400 kilómetros de la misma. Todo esto disminuye la magia, empequeñece el encanto poético.
Si fuera posible ir caminando a la luna, a unos 5 kilómetros por hora, nos llevaría 9 años, 281 días y 8 horas llegar a ella.
Si fuéramos con el auxilio de una bicicleta y pudiésemos recorrer unos 300 kilómetros por día, llegaríamos a Selene en 3 años y medio. bicicleta.jpgSi pudiésemos tomar un tren expreso a la Luna, que viajase a unos 100 kilómetros por hora, tardaríamos unos 160 días; tren1.jpgen un avión de chorro que volara a1000 kilómetros por hora: 16 días; un misil a 1 kilómetro por segundo: 106 horas; si pudiésemos montarnos sobre una onda de radio llegaríamos en 1.3 segundos, el tiempo que nos llevaría pronunciar 5 letras: Misterios, nos sobrarían dos letras.onda-de-radio.jpg

Eso sin contar el tiempo de traslación de Selene, pues cuando llegáramos la Luna estaría en otro lado.
Pero existen una serie de hechos comprobados de fenómenos inusuales en nuestro satélite que hasta hoy no han tenido respuesta, o por lo menos, no han tenido la suficiente difusión que merecen los mismos. Tal es así, que los científicos norteamericanos hablan de los LTP (Lunar Transinet Phenomena, fenómenos lunares transitorios).
En esta denominación se agrupan la mayoría de los científicos estadounidenses que investigan alteraciones en la estructura de ciertos cráteres, nieblas, fogonazos, líneas luminosas y cráteres que aparecen y desaparecen.
Los científicos en la actualidad, intentan calificar a los LTP como manifestaciones de carácter endógeno del satélite, ya que los cambios transitorios no están distribuidos al azar en toda la superficie lunar, ya que los mismos tienen una persistente actividad en los cráteres Platón, Alfonso, Aristarco y Gassendi.mar-de-la-tranq.jpg
Y si bien cualquier persona razonable permite el beneficio de la duda, ya que muchos de los fenómenos observados por telescopios pudieran tener una explicación lógica y razonable, llama poderosamente la atención como el cráter Linneo, en el Mar de la Tranquilidad desapareció de golpe. En 1824 se le estimó con un diámetro de más de 7 kilómetros, pero en 1867 había desaparecido “oficialmente “. En ese lugar se ve una aureola blanca que como decía mi buen amigo Antonio Ribera que pudo haber sido cubierto con una especie de toldo traslúcido para evitar miradas curiosas.
22 de enero de 1825 – La superioridad del navío inglés en el buque Coronatium aristarco.jpgen el golfo de Siam, vieron luces, en el cráter Aristarco.Dordoña, Francisco Almor,
20 de agosto de 1824 – desde Holanda, el observador Guit Guisen observa una luz parpadeante en la Luna por más de 6 horas.
1874 –Monsieur Lamey, en L’Année Scientifique: gran número de cuerpos negros cruzan la luna .EL día 24 de abril de 1874 el profesor Schafarik, de Praga, observó un objeto de un blanco deslumbrador que cruzó lentamente el disco lunar y salió de él.
El día27 de setiembre de1881 un objeto luminoso atraviesa el cuerpo lunar. (Fue visto desde Prescott, Arizona por elDr. Warren E.Day). El día 7 de marzo del mismo año G.O.Scott en Tonto, Arizona, vio el mismo objeto.
El día 15 de noviembre de 1899 desde Dourite, en la Dordoña (Francia), se vio a las 7 p.m. una “estrella “ blanca, roja y azul moviéndose como un comenta cerca dela luna.
El 10 de mayo de 1902 el coronel Mark Wick, desde Devon del Sur, vio muchos objetos coloreados, como pequeños soles, moviéndose en el cielo de la región de la luna.
El 26 de noviembre de1910 desde Besançon se vio como un soberbio cohete partía desde la luna durante un eclipse de ésta (La Nature, Francia ). En la misma fecha el Journal of the Blit .Asociation for the Advancement of Science comunicó que se había visto una mancha luminosa sobre la Luna durante el eclipse.dordona.jpg
El 27 de enero de 1912 F.B.Harris comunicó al periódico inglés Popular Astronomy: “He visto sobre la Luna un objeto intensamente negro de unas 250 millas de largo por 150 de ancho, semejante a un inmenso cuervo posado“.
El 29 de agosto de 1917 Objeto brillante moviéndose sobre el disco lunar (Bulletin de la Asociación Astronómica de Francia).

Mas observaciones documentadas
9 de abril de 1867: Thos G.Elger comunicó al Astronomical Register que vio llamar de pronto una parte oscura de la Luna como una estrella de séptima magnitud. Fenómeno observado a las 7.30 de la tarde. Cesó a las 9.30. Según el testigo, no erala primera vez que veía luces en la Luna, pero no claras.
7 de agosto de 1869: El profesor Swift, de Matón (Illinois ) vio durante un eclipse solar, unos objetos cruzando la Luna veinte minutos antes de la totalidad del eclipse. En Europa, los profesores Hines y Zentmayer comunicaron a Les Mondes, de París, haber visto también esos objetos, que parecían marchar en líneas rectas paralelas. The Journal of Franklin Institute recoge idéntica información.
13 de mayo de 1870 luces que varían en número, según los observadores ingleses, que fueron vistas en Platón. Las mismas se encendían y apagaban alternativamente.
20 de febrero de 1877.Monsieur Trouvelot, del Observatorio de Meudon, París, ve en el cráter Eudouxus una fina línea luminosa, como un cable tendido sobre el cráter.
17 de junio de 1877: El profesor Henrry Harrison, de NuevaYork ve una luz en la parte oscura de la Luna. Al mismo tiempo, Frank Denté, desde Inglaterra, ve un diminuto punto luminoso en el cráter de Bessel.
Culmino esta extraña serie de observaciones lunares con una que supera todas las anteriores y que considero inédita.
La misma fué comunicada por un distinguido miembro de la Sociedad Astronómica barcelonesa, don Francisco Almor quien requirió el concurso de siete observadores de dicha sociedad ( a quienes no dijo nada de lo que había observado para que confirmasen su descubrimiento y que no pudiera atribuirse a una aberración de los sentidos. Todos los testigos llamados coincidieron en la descripción del fenómeno, produciéndoles tal sorpresa que enviaron rápidamente un telegrama al “Centro Astronómico de Copenhague” para la recepción de noticias sobre fenómenos celestes desusados.
Extrañamente, el Centro de Copenhague no acusó recibo de la noticia.
¿Qué observaron los ocho astrónomos ¿? Lo que sigue: durante varias noches consecutivas, del 14 al 21 de junio de 1959, don Francisco Almor y otros sietefco-almor.jpg astrónomos observaron el paso de un extraño objeto – todos lo definieron como una forma elipsoidal - sobre la luna La trayectoria era de sur a norte, oscilando en unos15 segundos en un período de unos 35 minutos. Esto significa que el objeto aparecía por un borde del disco lunar, efectuaba su recorrido sobre el mismo (adaptándose a todos sus relieves, incluso desapareciendo en ocasiones al ascender la pared de algún circo, lo que demostraba ) que era la sombra de un objeto real situado a unos dos mil kilómetros de altura sobre la superficie lunar y luego desaparecía por el otro borde, para reaparecer matemáticamente transcurridos 35 minutos casi por el mismo punto por donde se le vio aparecer antes. Se comportaba como un satélite artificial que circunvolara la Luna.
Los observadores técnicos señalaron que lo verdaderamente sorprendente es el diámetro del objeto productor de la sombra. Admitiendo que la distancia del Sol sus rayos son prácticamente paralelos, la sombra debió tener el mismo tamaño del objeto que lo producía: ¡35 kilómetros !
El 21 de julio de 1959 la misteriosa sombra como había aparecido se esfumó dejando asombrados a los distintos astrónomos que habían observado con sus propios ojos tal fenómeno a través de sus telescopios de 400 aumentos.

Jorge Monsalve

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El caso que cuento a continuación me fue narrado en persona por el entrañable Antonio Ribera, máxima cabeza ufológica en lengua castellana y con el mayor volumen de obras publicadas sobre este tema. Es un verdadero caso puente, para emplear la expresión del Dr. Jacques Vallée.

Este caso aconteció en 1968 en “Todos los Santos “en la noche del 1 al 2 de noviembre, en una casa colgada en la vertiente de una montaña de donde se aprecia un amplio valle en el departamento francés de los Bajos Alpes (hoy Alpes de Alta Provenza).i-alpes.jpg
El protagonista de la extraña historia que vamos a contar fue un médico muy conocido y respetado en la comarca, donde ocupó importantes cargos municipales.
Quizá por ese motivo no ha querido que su nombre fuera levantado por la prensa y decidió permanecer en el anonimato: dato siempre muy importante y positivo para valorar la verosimilitud de una observación ovni, ya que como todo investigador conoce muy bien, de entrada deben descartarse un montón de motivos espúreos: afán de publicidad, intento de comercialización, un caso de megalomanía compensatoria, posible fabulación, etc.
El Dr. X contó el caso por primera vez a su amigo y vecino Aimé Michel, gran ufólogo francés, que publicó después un estudio magistral del episodio en la revista inglesa Flying Saucer Review , que en un primer momento se lo contó a Antonio Ribera y el querido Antonio me lo narró a mi.ribera01.jpg

Pasado el tiempo y ya fallecidos estos queridos amigos se los narro a ustedes para que evitar que todo esto se pierda cuando yo me extinga.

Los Hechos
Durante la madrugada del día 2, al Dr.X le despertó la voz de su hijo de 18 meses que no lloraba, sino que parecía estar pidiendo algo. El Dr. X pensó que tal vez el niño tuviera sed, y cuidando de no despertar a su señora, se levantó a tientas y fue hasta el cuarto donde se encontraba su hijo. Lo encontró de pie en su cuna señalando muy excitado hacia la ventana. Las persianas estaban bajadas, pero a través de las rendijas el Dr. vio un centelleo intermitente que él interpretó como relámpagos. (Recordad la escena de la película Encuentros Cercanos de III tipo en que el pequeño se acerca a la puerta de la cocina y se ve una fortísima luz proveniente del exterior. Ya me explicaré al respecto).ventana.jpg
El Dr. X cojeando, porque hay que señalar que sufría una cojera permanente causada por una hemiplejia sufrida como consecuencia de unas heridas sufridas en 1958 durante la guerra de Argelia. (Le explotó una mina bajo su jeep). Además el día 29 de octubre se había hecho una profunda herida en el tobillo mientras cortaba leña. Tenía el pie muy dolorido e hinchado.
Otros médicos le habían prescripto 4 días de reposo con la pierna en alto (no quiero cansar al querido lector con estos detalles que parecen nimios, pero con el correr de la lectura verá que son importantes).
Toma el biberón vacío del niño y sale hacia la cocina. Por el pasillo sigue viendo el centelleo de esa luz intensamente blanca a través de las persianas casi cerradas, la lluvia había comenzado a tamborilear en el tejado. Al entrar en la cocina ve que el reloj eléctrico marcaba las 3.55. Decide abrir una ventana para tratar de ver el paisaje y la causa de ese silencioso parpadeo lumínico.
La casa domina una gran extensión del valle y el Dr. X ve lo siguiente: por su derecha venían hacia él dos enormes objetos en forma de plato. Por su parte central inferior intermitentemente encendían a la vez que un potente rayo de luz, que es lo que producía el supuesto centelleo, se aproximaba cada vez más.hyneck004.jpg
Al llegar ante la casa, los dos objetos viraron y se dirigieron directamente hacia el Dr. X . De inmediato se juntaron y se fundieron en un solo objeto. Este gigantesco disco se volcó presentando su parte ventral hacia la casa y por unos momentos recuerda el Dr. X una luz blanca y deslumbradora bañó el Chalet y al Dr.
La luz era tan intensa que el Dr. X creyó en algún momento que brotaba de su propio cuerpo. Deslumbrado y presa de gran emoción pudo observar que los dos objetos eran dos discos gigantes rematados por una especie de antena (que se conservó al fundirse los dos objetos en uno solo).
El Dr. X llevaba como vestimenta únicamente su pijama y un jersey .
Mientras el Dr. X observaba sin aliento este fantástico espectáculo, de repente, el objeto desapareció dejando solamente un poco de humo en el aire. De inmediato cerró la ventana y miró la hora en el reloj de la pared: 4.05.hyneck006.jpg
Todo esto había demorado solamente 10 minutos, De inmediato toma un block de notas que tenía sobre la heladera y escribe todo lo ocurrido dibujando también los objetos. Regresa a su dormitorio, despierta a su mujer y le explica lo que ha visto. Ambos se mostraban excitadísimos. De pronto la mujer grita :-“ Tu pierna”. El Dr. X advierte que está camindo sin renguear paseando por la habitación normalmente. Ha desaparecido la renguera. El Dr. X se remanga el pijama y percibe que ha desaparecido la inflamación, que la herida apenas se ve y que la pierna está normal.
El matrimonio queda hablando un rato más, vuelven a la cama y reconcilian el sueño.
A la mañana siguiente ella se despierta a eso de las 10 de la mañana y ve que su marido todavía duerme pero no le dice nada. Él duerme hasta las 2 de la tarde. Al despertar no recuerda absolutamente nada, ni siquiera cuando su señora le muestra sus propias notas y dibujos”

Evidencias físicas y orgánicas de lo ocurrido

Pasados unos cuantos días las cicatrices en la pierna del Dr. X han desaparecido completamente. El Dr. X camina en forma normal. Pero todavía está bajo la crisis emocional que le ha producido el episodio de la Noche de todos los Santos.nias_cementerio.jpg

El día 17 de noviembre le aparece un triángulo rojo alrededor de su ombligo, y un triángulo idéntico pero más pequeño, aparece en el ombligo de su hijito.
La explicación psicosomática que había alcanzado el médico de la familia, se derrumba. Los dos triángulos permanecen por unos cuantos días y fueron acompañados por trastornos gástricos y por el incremento en las facultades paranormales del padre y del hijo, entre quienes parecía haberse establecido un vínculo invisible. El niño respondía a su padre, antes de que su progenitor formulara una pregunta y viceversa. Asombroso, ¿verdad?

Aviso a los navegantes: La misma noche de los sucesos narrados, a unos 800 kilómetros de los Bajos Alpes Franceses, cinco soldados barceloneses que habían ido a pasar el permiso de salida para estar La Noche de todos los Santos con los suyos, regresaban a Zaragoza donde hacían el servicio militar obligatorio.monegro.jpg
Hacia las 4 de la madrugada (compárese la hora) atravesaban la llanura desértica De Los Monegros, una zona desolada que se extiende entre Lérida y Zaragoza, cuando su automóvil( un Ceat 1500) empezó a fallar, los faros se apagaron y la radio (que estaba en marcha )dejó de funcionar.
Ante ellos en medio de la llanura, veían un objeto hemisférico, gigantesco, de color rojo anaranjado, posado en el suelo. Mientras lo miraban asustados el objeto se elevó y en un par de segundos se convirtió en un punto en el cielo, en el más absoluto silencio. La radio volvió a funcionar, los faros se encendieron y el coche arrancó sin dificultad.
¿El objeto que vieron los soldados era el mismo que le causó tan extraños efectos al Dr. X? Probablemente.

Me permito terminar esta nota agradeciéndole a Antonio Ribera la narración de este caso realmente impresionante, o como lo definió el Dr. Jacques Vallée entre los ovnis y la parapsicología. Y aunque peque de vanidoso no puedo resistir la tentación de narrar el intercambio de opiniones que tuve con Antonio donde coincidió con mi hipótesis que el caso podría resolverse trabajando sobre la realidad de los universos paralelos, Prometo volver sobre este tema, pero vaya como adelanto, que en mi forma de pensar no existen infinitos universos .Existe uno solo, pero es unívoco .

Jorge Monsalve

map_of_usa_nmsvg.pngEl policía Lonie Zamora perseguía en su patrullero a un Chevrolet nuevo ,que circulaba a velocidad excesiva hacia los terrenos destinados a “rodeo “ en Nuevo México .
Este sorprendente caso ocurrió el día 24 de abril de 1964 a las 17.45 y me fue contado, de primera mano, por el Dr. Joseph Allen Hynek. El perseguido llevaba unas tres cuadras de ventaja.

Los hechos
Sorpresivamente, Zamora escuchó un tremendo ruido y vio una llama en el cielo hacia el Sudoeste posiblemente a una distancia que estimó entre un kilómetro, kilómetro y medio.p148790_large1964_chevrolet_bel_airfront_driver_side.jpg

Zamora – que era inspector del departamento de policía de Socorro, Nuevo México, EE.UU.- pensó que pudiera haber explotado un depósito de dinamita que se encontraba por aquellas zonas, ya iniciado el desierto. La llama que veía tenía un tinte azulado y ribeteado de anaranjado; se veía como una llamarada estrecha, como un rayo de soldadura autógena dirigido hacia abajo. El sol comenzaba a ponerse por el Oeste y los prismáticos que llevaba en su vehículo no podían servirle. La llama terminó por desaparecer y el intenso bramido cesó a continuación.

El patrullero se salió de la carretera y se metió por camino de guijarros rumbo hacia donde había visto desaparecer la llama. En algunos minutos, Zamora logró ubicarse sobre una pequeña loma después de haber dado dos veces marcha atrás ya que el camino era muy empinado y las ruedas del patrullero patinaban. Una vez que tuvo su vehículo estacionado y frenado descendió del mismo y comenzó a observar sus alrededores en aquella tarde clara y todavía soleada.
Zamora observó un objeto brillante hacia el Sur, a unos 150 ó 200 metros del lugar desde donde él miraba. El objeto estaba fuera del camino y parecía un coche volcado, con dos personas vestidas con mameluco blanco azulado. Una de ellas se dio vuelta mirandzamora2.jpgo hacia la dirección en que se encontraba Zamora y pareció alarmarse.

Zamora decidió ir en su ayuda. El objeto era blanco, brillante como el aluminio, ovalado y con el eje mayor vertical. El patrullero dio aviso por radio aclarando que se trataría de un coche blanco, volcado sobre el radiador o sobre el baúl de atrás. Zamora se comunicó con la oficina del sheriff, : “ – Socorro dos a Socorro, hay un posible 10-40 ( accidente ). Estaré 10-6 (ocupado) “.
Este fue el breve mensaje sobre el incidente que creyó visualizar el inspector de carreteras Lonnie Zamora.
Tras cerrar esta comunicación, sintió un fuerte bramido (como una explosión, aunque no lo fuera). El agente Zamora giró rápidamente sobre sus talones hacia la dirección de donde procedía el bramido y vuelve a ver la llama azulada, por debajo del objeto que comenzaba a elevarse verticalmente en forma lenta.

Zamora narraría luego que el fortísimo estampido le hizo pensar que el objeto iba a volar en mil pedazos y aterrorizado se volvió de espaldas y corrió velozmente hacia su coche patrulla. Se golpeó con el paragolpes trasero pero siguió corriendo intentando interponer el automóvil entre él y el objeto, pero sus movimientos fueron tan nerviosos que cayó estrepitosamente al suelo perdiendo sus lentes de sol aunque logró levantarse y continuar la veloz carrera mirando un par de veces hacia atrás. El objeto se encontraba a unos ocho metros de altura y parecía hallarse a la misma distancia que el coche de Lonnie Zamora.
A todo esto el infortunado Zamora continuaba su desesperada carrera hasta que dejó de escuchar el estruendoso sonido.

Al restablecerse la calma, Zamora se recompuso, alzó la mirada viendo que el objeto se alejaba en dirección Sudoeste, a unos tres o cuatro metros sobre el suelo.
Zamora volvió a su automóvil estableciendo comunicación con Nep López, el operador de radio de la patrulla de caminos quien lo comunicó con el sargento M.S. Chavez.

La investigación

Zamora y Chavez fueron hasta el lugar de los acontecimientos para realizar una inspección ocular. Pudieron establecer las huellas de cuatro patas profundamente hundidas en aquella tierra dura y reseca. Durante el incidente Zamora había visto arder unos matorrales que encontró calcinados.
Se decide informar a las autoridades superiores. El organismo que investigó este incidente ha sido imposible de detectarlo. El fuerte cerrojo de seguridad ha impedido establecer a que tipo de inteligencia estatal pertenecen. Solo se ha podido establecer que se designó como investigador del caso al capitán Richard T.Holder.misterios.jpg
Con el correr del tiempo el proyecto Libro Azul designó al profesor J.Allen Hynek,

consultor de la aviación en esta cuestión de los ovnis. Hubo otro investigador (privado ) que fue Ray Stanford quien recogió virutas de metal del lugar donde había atravesado el objeto y tras una ardua pesquisa logró localizar 13 testigos del ovni ( no del aterrizaje ), en un caso que se consideraba de un solo testigo ( Zamora ).

Aquí me permitiré tener un toque de intimidad con mis queridos lectores para decirles que el incidente de Socorro es uno de los casos más sólidos que tenemos. Todos los investigadores que se ocuparon del caso fueron unánimes en concluir que allí había aterrizado un objeto de un peso superior a las 30 toneladas, de acuerdo a la profundidad de las huellas encontradas en el lugar. Pero, atención: las mismas no formaban un cuadrado perfecto, sino un trapezoide. Una de las patas de apoyo se retractaba con respecto a las otras.
¿ Por qué motivo?
El ingeniero X.T. Powers explicó, que el terreno donde se posó el objeto no era plano y tenía una ligera inclinación. Por consiguiente para equilibrar el centro de gravedad una de las patas tenía que retraerse permaneciendo el objeto en una posición perfectamente vertical. Si el terreno hubiera sido totalmente horizontal, las patas hubieran formado un cuadrado perfecto. Esta prueba para mi es lapidaria y demuestra que un objeto que no conocemos se posó en Socorro.Y ese objeto seguramente estaba en dificultades técnicas debido al fuerte sonido que desprendía, ya que en la casuística ovni un ruido tan atronador es absolutamente insólito. Quienes han estado a una distancia estimada hasta unos 150 metros (a mayor distancia no se oye nada) explican el sonido de los objetos como un suave zumbido.
He podido constatar dentro de la casuística ovni que a tan solo 31 horas después del incidente de Socorro (Nuevo México), un acontecimiento similar tuvo lugar en el mismo estado en un sitio llamado La Madera, cercano a Española y el 26 de abril de 1964 unos minutos después de la medianoche un señor llamado Orlando Gallegos vio un objeto brillante, ovalado posado en el lecho seco del torrente Vallecito, distante unos 300 metros de la casa de su padre, Frank. Mientras lo observaba, el ovni emitió un “fuego azul “ por su parte inferior.
Socorro se encuentra a 34º o4’ N y 106º 24’ O; La Madera está a 36º 06’ N wilcox.jpgy 106º 02’ O y Newark Valley a 42º 14’ N y 76º 11’ O .Estos tres puntos se hallan sobre una línea ortoténica ( descubierta por Aime Michel ) .Lo que indicaría que se trataba del mismo objeto, que regresaba hacia el Nordeste, de donde Zamora le había visto venir.

Existe otro caso, también apasionante y complementario de éste, que es el incidente de Gary Wilcox que será comentado en otra entrega. Gary Wilcox vio el mismo objeto, pero le observó partiendo hacia el Sudoeste.
Para cerrar la foto, como suelen decir hoy los muchachos, próximos al objeto se vieron dos pequeños humanoides.

 

Jorge Monsalve

Recuerdo perfectamente aquella fría tarde en setiembre de 1977, cuando llegó a los estudios de la estación de radio donde yo trabajaba una joven de 17 años de edad, Judith Machado, para acercarme una diapositiva a ver que me parecía “aquello“que se veía en el slide.
Se me confió entonces, que “el 30 de agosto pasado (1976), una compañera Beatriz Simonetti fue a estudiar a casa y almorzamos juntas. Después de comer le mostré las diapositivas. Mientras las manipulaba vi que una de ellas mostraba algo extraño. A trasluz era como una mancha o quemadura con una chispa de cigarrillo. Se la mostré a Beatriz y me dijo: - “Eso no está quemado, lo que se ve parece un plato volador “.
Creo que la miramos mil veces en el proyector de diapositivas. Luego se la enseñamos a otros amigos, Fanny y Roberto Quesada, y a todos les dio la impresión de que definitivamente, era un ovni.yolanda-machado.jpg

La historia
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En una calurosa tarde de enero de1970 – pleno verano carioca -, la señora Yolanda Machado, madre de Judith, efectuaba uno de sus acostumbrados paseos por la ciudad de Río de Janeiro con una cámara fotográfica colgada al hombro.
Estaba en el centro, a la caída del sol, cuando decidió realizar una pequeña compra y se dirigió a la pintoresca calle Passos. Antes de elegir el comercio, seducida por los tonos que le daba a la calle el poniente, impresionó una placa más de los varios rollos de película que había llevado consigo al viajar desde Montevideo.” Otra foto de calles – se dijo con una sonrisa -, de las que después critican los chicos, divirtiéndose con mi afán de registrar escenas urbanas “. A través del visor dela cámara no observó nada fuera de lo común. Realizó la compra y siguió su camino llevando impreso en el rollo fotográfico, un documento extraordinario, en color, del apasionante fenómeno ovni.
La protagonista de este hecho es la señora Yolanda Machado Wünsch, docente uruguaya que realizaba en ese entonces un viaje de estudios a Río de Janeiro.
La foto, esto es muy importante, pasó siete años en el fondo de un cajón, totalmente olvidada y ocultando lo que escondía, pues fue desechada por estar algo oscura.

Una foto casualfavela-ovni.jpg
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La profesora de historia universal y funcionaria jerárquica de un organismo público en la capital uruguaya Yolanda Machado Wünsch estuvo casi treinta días en Río de Janeiro. Exactamente del 16 de enero al 15 d febrero, según sus puntillosas anotaciones en un diario personal que llevó en aquel viaje de 1970. Su intención era la de estudiar las favelas desde el punto de vista socioeconómico. En esos días visitó 45 de las 216 favelas existentes, en aquel año de 1970, en los “ morros “ cariocas y obteniendo datos que incluyen hasta la etimología del término con el que se designan los precarios rancheríos equivalentes a los “cantegriles“ o a las “villas miseria” de la Argentina.
Sertuo Favela es el nombre de una planta muy común en la zona de Canudos, de donde presumiblemente llegaron a Río de Janeiro los primeros pobladores de las que después se llamarían “favelas“, allá por el año1933.
La labor de la profesora Yolanda Machado contó con el respaldo y la colaboración dl gobernador de Guanabara, Negrâo de Lima, y del funcionario diplomático brasileño Fernando Batista.Durante la estadía estuvo alojada en el convento De Las Hermanas Teresas.
Había llevado consigo una máquina fotográfica Kodak, alemana, de 35mm y media docena de rollos Ektachrome, de 36 diapositivas cada uno. Utilizó todas las placas fotografiando escenas de las favelas y distintos motivos de interés turístico. Fue así que consiguió la foto ovni.
“La foto, sexta y última, la saqué el 29 de enero, día en que además compré postales para enviárselas a mi hijo. Me llamó la atención la belleza del atardecer y la perspectiva de la calle Passos, desde donde yo estaba ubicada. Accioné el disparador y luego compré lo que necesitaba, en momentos en que los negocios ya estaban cerrando .Después, me olvidé de la foto porque en el visor no había observado nada raro.

El descubrimiento que se hizo esperar
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Los distintos rollos se mandaron a revelar a la capital argentina y allá en Buenos Aires, se confeccionaron las diapositivas. Todas las fotos fueron proyectadas y vistas por la profesora y sus hijos sin advertir nada significativo al observar la puesta de sol obtenida desde el cruce de las calles Passos y Dos Passos.
“En siete años – me cuenta Yolanda Machado –habremos proyectado esa foto cinco veces, siempre rápidamente, sin prestar atención a los detalles, ya que mis instantáneas de calles y avenidas no tienen gran aceptación en la familia“. Pero al comenzar a observarla con mayor detenimiento y observar que había algo extraño en la foto recuerdan mis comentarios radiales sobre los “platos voladores“ y deciden hablar conmigo. Enterado del tema y con la diapositiva en mi poder, solicito y consigo el invalorable conocimiento fotográfico del inolvidable Alredo Testonni, a la sazón jefe de fotografía del diario La Mañana para expertizar juntos las fotos.

Los resultados
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El peritaje de rigor comprobó:
1 ) Que la fotografía no fue trucada
2 ) Que el objeto pertenece a una tipología conocida
3 ) El documento ampliado suficientemente exhibe notables facetas por su nitidez y
colorido
4 ) La involuntaria autora de la foto expresó que cree en la existencia de los”discos
voladores“, pese a no haber visto ninguno.
Su honesta intención solo fue la de ceder el documento para colaborar en la investigación del fenómeno, mediante la difusión pública como forma de contribuir con los interesados en el tema.
Idéntica actitud asumieron los periodistas y dirección del ya desaparecido diario La Mañana, en especial el Dr. Luis Ignacio Lecaldare autor de la nota que tuvo no solo resonancia nacional, sino mundial.
Por último, en relación a este caso debo decir que años más tarde entregué al Dr. Willy Smith de CUFOS, mano derecha del malogrado Dr. Joseph Allen Hynek, el original para que fuera analizado por sus técnicos .En realidad lo que llevó el Dr. Smith fue una copia debido a una confusión en el intercambio de diapositivas. Meses más tarde me comunica lo de la copia (lo que dificultó y no dio una interpretación válida), y es allí donde los técnicos empiezan a especular (cosa que no debe hacerse).
Señalan que una copia no permite exámenes profundos –lo cual es cierto- e indican que se trata de un artefacto de iluminación dela calle, lo que no corresponde a la realidad pues el objeto no está colgado de ningún cable y está sostenido en el aire por si mismo.
Por último se me informa que no pudieron hallar la calle Passos ( ¿? ) .
No importa. Ni sensacionalismos ni polémicas. Aquí teníamos todos los elementos para ser investigados sobre la mesa, pero falló el espíritu humano, al olvidar que todo puede ser objeto de un estudio científico, si se sabe estudiar.

Jorge Monsalve

February 17, 2008

Caso Ihlenfeld, Agosto 1976

La RegiónParaje Peralta

Tacuarembó es el único de los 19 departamentos que mantiene la denominación original.
Esa misma raíz guaraní del nombre de Tacuarembó la tiene el río que con varios afluyentes riega y alimenta a casi todo su territorio.
Tacuarembó es una caña delgada, maciza, inflexible, que los nativos descortezaban para poder hilar con sus fibras diversas cestas a las cuales les daban distintos usos.
Geológicamente Tacuarembó es parte del paleocontinente gondwana y que la zona requeriría de vastos estudios sistemáticos de la región.

El Lugar de Avistamiento

Estancia “La Suiza”, Km. 283.500 de la ruta nacional Nº 5.

Los Protagonistas

Milton Ihlenfeld
Jorge Arturo Ihlenfeld
Carlos Ihlenfeld
Germán Ihlenfeld
Todos hijos y hermanos del matrimonio compuesto por Germán Raúl Germán Ihlenfeld Küster y Gladis Aguerre

Es importante señalar que este simpático y maravilloso grupo de estancieros no eran “finolis”. Todos se remangaban y trabajaban. Eran estancieros de bota y bombacha. Así se presentaron y me encantó.
Luego de las presentaciones de rigor les aclaramos que necesariamente por formato de estudio deberíamos entrevistarlos uno a uno por separado, situación a la que aceptaron amigablemente.
Luego Jorge Arturo nos dibujó lo que había visto y más tarde todos fueron contestes en ratificar la observación.

Los Hechos

Lunes 2 de agosto de 1976.
Los hermanos se levantaban en la madrugada para acercar al tambo las lecheras que estaban en el campo, para ser ordeñadas.
En la oscuridad de la noche comienzan a ver luces luces nocturnas desplazándose en varias direcciones.

Alerta a los navegantes: me expresé a propósito con las luces nocturnas, recordando la denominación del querido amigo Joseph Allen Haynek, quien para estudiar toda esta “estrella de los vientos” que es el fenómeno ovni, creó una metodología científica donde establece: que los discos diurnos observados y fotografiados en plena claridad son, si lugar a muchas dudas, las luces nocturnas.
Otro de los datos curiosos es que las luces nocturnas se observaban todos los lunes a la hora 23.

Observación con politestigos

Jorge IhlenfeldJorge Arturo se desplaza por el campo, próximo a las 4 de la madrugada con la intención de comenzar a reunir las lecheras a los efectos de iniciar las tareas diarias.
Hacia el fondo de la estancia - zona de potreros- comienzan a verse las sorprendentes luces.

De pronto percibe que una de ellas en línea recta y a una apreciable velocidad se dirige hacia donde él está. Retrocede unos pasos y un árbol a sus espaldas lo detiene.
Dando muestras de nerviosismo comienza a llamar a sus hermanos, los que acuden cuan rápido les permitió la distancia donde se encontraban.
La luz se detiene a pocos metros de él y “lo baña de cabeza a pies” (sic).

Transcurridos estos impactantes momentos continúan con su trabajo -ordeñe, limpieza- más preocupados por no atrasarse en sus tareas camperas que por el hecho asombroso que habían sido testigos y parte.
Este es un hecho de importante evaluación sobre la realidad del caso Ihlenfeld.

Ya ha amanecido el día y cumplidas las primeras tareas rurales de la jornada, deciden dirigirse hacia el lugar donde la madrugada pasada habían observado las luces.

Todo parecía el mismo paisaje, el suelo ondulado, las pisadas del ganado vacuno, pero no sin cierta sorpresa comienzan a descubrir sobre el pasto unas curiosas marcas en forma de herradura, con la abertura siempre dirigida a cuanta laguneta, lago o tajamar hubiese en la zona. Todas con el mismo patrón: aberturas hacia el agua (y eran cientos).

Otros hechos dignos de mencionar

El Sr. Germán Raúl Ihlenfeld Küster a quien denominaban familiar y cariñosamente Tití, me narró un caso impresionante que había acontecido unos años antes de 1976, echa de estos avistamientos en La Suiza.

Fué a principios de los años 70. Por aquella época la guerrilla urbana Tupamaros, se había desplazado al interior de la República y para sostener su actividad comenzaron a asaltar estancias. La gente del interior con la caída del sol buscaba refugio en sus propiedades, cerrando sus puertas y ventanas “a piedra y lodo”.

Una noche -nos narra Tití- se escuchó un gran alboroto de chillidos y sonidos asustados provenientes de centenares de pájaros que pernoctan habitualmente en la zona.
El Sr. Ihlenfeld se levantó rápidamente y revólver en mano se dirigió a la casa familiar.
Al llegar al enorme hall quedó paralizado. Toda la casa se iluminó a pleno con una luz indirecta que al parecer no procedía de ningún foco emisor y con una enorme claridad de luz fantasmal.Titi

Superado por los acontecimientos, percibe que a su lado está su entrañable amiga Laika -una perra policía inseparable del Sr. Ihlenfeld-. Abriéndole la puerta le permite que salga, pero transcurrido medio minuto desde afuera la perra rasquetea desesperadamente la puerta para volver a entrar, e ingresa con los pelos parados, quejándose lastimosamente buscó refugio bajo la cama matrimonial, no abandonando ese lugar por el lapso de dos días.

Germán Ihlenfeld parado en el hall de su casa, comienza a percibir bajo sus pies una leve vibración que él cree se trasladaba del mástil de la antena que tenían en la azotea para ver la televisión abierta.
Fija sus ojos en el techo y siente un sonido metálico muy sutil como el tintinear de metales y me dijo: “Algo pasó muy cerca de la antena y yo sentí (ver es creer y sentir es estar seguro) que el poder atravesó toda la casa y se marchó″

El caso que les narro, querido lector desconocido, fue denunciado en la seccional del paraje Peralta, ante el cabo Ramón Silvera, quien años más tarde fué muerto de un balazo, mientras desarrollaba sus tareas policiales.
La denuncia del ovni pasó a la Jefatura de Tacuarembó, luego a la Jefatura de Montevideo, de allí a la Oficina de Prensa donde los medios de comunicación van a levantar el parte policial y ahí “saltó la liebre” del avistamiento ovni en la estancia La Suiza.

Algunas conclusiones

La luz actuaba como un faro piloto o como un foco y se le veía zigzaguear en dirección norte sur.
La anchura de la marcas que quemaban el pasto, estaría relacionado con la altura de dicho objeto. Se observaban marcas de medio metro y hasta de doce metros de diámetro. Las marcas más grandes eran las que tenían mayor impresión, como si la proximidad de la energía del objeto marcara con mayor intensidad la tierra.
Todas las aberturas de las marcas, en forma de herradura, sin excepción, se orientaban hacia el agua (pauta de comportamiento inequívoca en la investigación de los ovnis), pues se ha observado al ovni detenido y que uno de sus brazos articulados sale del mismo y se introduce en el agua, como buscando masa.

Este objeto volador no identificado, está bastante identificado y la intensa actividad de pesquisa sobre la redondez de la Tierra ha puesto de manifiesto varias de sus pautas de comportamiento.

Objetos que sufren interferenciasSi bien aquí en Uruguay carecemos de los equipos necesarios para una investigación de estas características, en cualquiera de nuestras casas existen electrodomésticos que en ocasiones nos pueden alertar que algo extraño esta pasando fuera de la casa.
La familia Ihlenfeld cuando en las noches miraba televisión y en la pantalla se empezaban a percibir interferencias decían: “¡Ahí están las luces!”.

En una ocasión los tres hermanos decidieron “perseguir” a la luz, cosa que hicieron en un camión Bedford que tenían. Cuando la luz se detiene le hacen guiños de luz desde el camión, pero la luz que “perseguían” (sea lo que fuera) no respondió.

Entre las cosas que me quedaron por decir está que las decenas de marcas en el suelo de la estancia permanecieron durante muchísimo, muchísimo tiempo (evidencia física de que allí algo pasó).

Ante la imposibilidad que teníamos en aquel lejano 1976 de contar con varios móviles, el tiempo y el dinero suficiente para una investigación tan ardua y costosa, me he permitido acercarle al inquieto lector la investigación más detallada y próxima en lo que tiene que ver con las “luces fantasmas” observadas en los campos de mis queridos amigos: los Ihlenfeld.

Entre aquellos entrañables amigos hoy tengo la suerte de seguir contando con la amistad y la profesionalidad del excelente fotógrafo y periodista Jorge Vallarino.

Jorge Monsalve

Aclaro al atento lector que los acontecimientos registrados el 17 de febrero de 1977 no deberían relacionarse con toda la zaga de historias que muchas veces se trata de encajar con otros acontecimientos importantes en La Aurora .

Los eventos registrados en la noche del 17 de febrero de 1977 poco se ajustan a las historias de sanaciones, apariciones de la Virgen y toda una serie de relacionamientos que pueden entorpecer la tarea investigativa sobre los ovnis .

Esa supuesta falta de cuidado, es lo que le ha permitido a algunas personas asegurar que La Aurora es una colcha de retazos.

Uno de esos aspectos es un cartelito clavado en la portera de La Aurora donde se señalaba que todo aquel interesado por el fenómeno ovni, debería dirigirse a la N.A.S.A . ( ¿? ) . Cartelito escrito sobre un cartón y en trazos muy rústicos.

Pero luego de trasponer la portera y comenzar a caminar por la zona, uno se da cuenta que allí algo pasa.

Enrique Almada y Jorge Monsalve

La ratificación de mi corazonada la tuve luego de escuchar varias veces el testimonio de un hombre bueno y sano, que es conocido en ambas márgenes del Plata como un estupendo cómico, buen músico; un hombre que emprendió con talento y éxito varios proyectos y un buen padre de familia: Enrique Almada.

El señor Almada era un buen aficionado a los ovnis, lector de cuanto material impreso pasara por sus manos sobre estos temas y trataba de ver con sus propios ojos cualquier evento relacionado con los mismos. Fue así que pudo vivir una experiencia excepcional con toda su familia en la estancia La Aurora adonde se trasladó con una camioneta Ford de su propiedad, diseñada como casa rodante para acampar durante nueve días a unos 400 metros del casco de la estancia y a unos 150 metros de uno de los cinco montes que se pueden ver en el lugar.( En aquella época los montes estaban).

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Sábado de Semana Santa

Son aproximadamente las 23.30 .

Enrique Almada había aproximado su trailer y la carpa a unos 8 metros del monte. Ahora prefiero dejarle la palabra al inolvidable Almada para compartir juntos su experiencia:

“Esta posición me permitió percibir plenamente una gran tormenta eléctrica, con fuertes vientos y lluvia abundante. La tormenta era realmente espectacular. Los abundantes rayos se dirigían en todas direcciones y un gran tronar invadía el lugar produciendo una cierta inquietud. Podría decir que se trató de un espectáculo aparte. Mis hijos observaban fascinados pues nunca habían visto centellas hasta ese momento. Rayos, si, pero centellas no. Habían oído hablar de ellas, pero nunca habían presenciado el espectáculo de las centellas.

El espectáculo eléctrico realmente intimidaba. Incluso mi señora me dijo porqué no nos íbamos a pasar la noche a un hotel de Salto. Y yo dije que no. Siendo mi penúltima noche en esa zona tenía la íntima impresión de que podía ver algo más de lo que había visto hasta ese momento. Yo ya estaba conforme con lo que había visto. Yo fui con una enorme humildad. Como te conté antes, Monsalve, yo ya con haber apoyado mi mano izquierda sobre una de las marcas de asentamiento y haber agradecido de haber podido tocar la marca de una nave de otra dimensión estaba satisfecho. Pero lo que pude ver esa noche ya superó todos los cálculos, las expectativas, las ganas y todo lo que le quieras poner. El hecho concreto es que yo empecé a ver, desde mi camioneta y a eso de la una de la mañana, desde el lado noroeste donde yo estaba y miraba hacia el sureste y por el otro lado del monte, opuesto y paralelo al mío, como una brasa de cigarrillo. Le empleo las palabras de acuerdo a mi primera impresión. Me pareció que venía alguien fumando, pues cuando uno en la noche ve una brasa de cigarrillo por lo general atrás viene un tipo. A mi me pareció que esa luz estaba a la altura de lo que podía ser la boca de un hombre que venía fumando a una distancia aproximadamente de 30 metros. Tal es así que llegué a pensar: pero que bobo el tipo éste, se le va a mojar el cigarrillo. El fumador sabe que ante la presencia de lluvia el cigarro se tapa con la mano para que no se moje. Todo esto, Jorge que te explico más ó menos en un minuto fue la impresión que tuve y lo que pensé en un segundo al ver esa supuesta ” brasa de cigarrillo “.

Allí interrumpo el relato de Almada y le pregunto si pudo determinar la supuesta brasa del cigarrillo y si algún otro miembro de la familia había sido partícipe de la visión. Inmediatamente, prosiguió: ” me doy cuenta que esa luz que avanzaba giró y enfiló directamente hacia mi. No podía darme cuenta si la luz estaba dentro del monte o estaba más lejos. Más lejos podía ser un kilómetro. También me di cuenta que no estaba en el monte y que no era una brasa de cigarrillo, que esa luz venía de una fuente que la generaba y que la fuente no era ni un camión ni un automóvil “.

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Se acaban las dudas

Llamé chasqueando los dedos a los míos que estaban dentro de la camioneta hablando de cosas el momento. Como hacía frío mi señora les decía a nuestros hijos que se pusieran un buzo y todo lo que encierra ese tipo de charla doméstica, casera y maternal.

Almada para no sugerir ideas le dice a su hijo Fernando “pon la pera en mi hombro derecho y sigue con la vista mi brazo derecho extendido hasta llegar al índice y dime que ves. Haz de cuenta que mi brazo es una escopeta”.

“Veo una luz roja “, me dijo Fernando.

Y me dijo rápidamente lo que yo había tardado 3 ó 4 segundos en darme cuenta. El no tuvo confusión de cigarrillo, él vio la luz roja”.

Desde el interior de la camioneta que se encontraba en un ángulo de 45º con relación al perímetro del monte, la Sra . de Almada, con un ángulo mayor de observación dijo: “pero hay más” y Almada humorísticamente, respondió: “Nos están rodeando”.

Hay muchos detalles interesantes y apasionantes de esta experiencia que por razones de espacio debo dejar fuera de esta crónica. Pero culmino contándoles que los Almada no eran los únicos que aquella noche acampaban en la zona. Entre ellos habían pactado que cualquier novedad ovni fuese la hora que fuese se comunicarían. Almada hace sonar el claxon de su camioneta un par de veces y le pide a su Sra. que vaya hacia dos vehículos de personas conocidas en la oportunidad para alertarles del hecho.

La Sra. Almada llega hasta uno de los vehículos con todos sus ocupantes en el interior y aunque les grita y forcejea la puerta no logra despertarlos. Al trasladarse al 2º vehículo -ya muy nerviosa- llega a golpear frenéticamente con la linterna que portaba el parabrisas del auto donde toda una familia dormía profundamente, sin lograr su propósito de despertarlos.

El espectáculo era solo para los Almada .

En determinado momento un gran relámpago hiere el cielo y permite percibir detrás del bosque lo que parecía ser una enorme nave con una extensión de 300 metros aproximadamente.

Felizmente algunos ufólogos tenemos informaciones de primera mano. Informaciones que no han tenido ningún tipo de ocultamiento y que frente a hechos como los narrados, algunos científicos y fuerzas oficiales se encuentran totalmente desamparados frente a esta tecnología que se les escapa.

Sin embargo, como dijo Arthur Clarke , ” Toda tecnología superior a la actual, se confundirá con la magia”.

Jorge Monsalve

En febrero de 1977, se produce un acontecimiento ovni ―el segundo en un predio rural uruguayo― que aún hoy sigue siendo visitado y donde se mezclan religión, fenómenos parapsicológicos y ovnis. Me refiero a la estancia La Aurora, en el departamento de Salto. En este caso, tuve la suerte de ser el primero en llegar y encontrarme con algo espectacular.

 

Todo lo que uno sabía referente a los ovnis y que había ocurrido con anterioridad en otras partes del mundo, estaba frente a mis ojos. Si bien he dedicado parte de mi vida a ser un investigador de campo y no un divulgador del fenómeno ovni, la acumulación de hechos insólitos resultaba abrumadora. La realidad nos obliga a ser específicos en la tarea que realizamos, pues con demasiada frecuencia me he encontrado con personas que, tras leer un par de revistas, pretenden marcar pautas en esto tan difícil y complicado como es la investigación del fenómeno ovni.

 

Portera de “La Aurora”Pues bien, allí estábamos frente a la portera de La Aurora dispuestos a ser recibidos por el amigo Ángel María Tonna (hoy lamentablemente fallecido) y su familia, merced a las gestiones de nuestro corresponsal en Salto, el querido amigo profesor Ferrari. Influyó mucho en que se nos permitiera el acceso la señora Nidia Arenas, que había sido profesora del señor Tonna en sus años mozos.

 

Es importante aclarar esta situación, pues cuando llegamos a Salto nos informaron que no seríamos recibidos en La Aurora. La familia Tonna estaba bastante molesta pues la gente ingresaba al campo, pisoteaba todo, se llevaban algún “recuerdo”. Y si pedían una tenaza para llevarse un pedacito de alambre de recuerdo, se llevaban el pedacito de alambre y la tenaza.

 

Pero nosotros teníamos dos buenas tarjetas de presentación y así entramos. El Sr. Tonna, en cuanto vio al fotógrafo que nos acompañaba, nos dijo: “Por favor, nada de fotos”.

 

Tras las presentaciones, juntos comenzamos a caminar hacia el lugar. De pronto se paró, reflexionó y me dijo: “Saque las fotografías que desee”.

Monsalve y Tonna

El Sr. Tonna era un hombre de estatura mediana y, por los comentarios de todos, esencialmente un hombre honesto y bueno. Fue un hombre apreciado y respetado. Sus compaisanos nos decían: “Es un hombre muy trabajador, de enormes cualidades

morales. Se le puede creer, pues no va a agregar nada”. En sus años jóvenes fue aviador y posee un establecimiento de unas dos mil hectáreas. Uno de sus hijos es veterinario y por aquellos años vivía en la estancia.

 

El caso más importante ocurrido en Uruguay aconteció entre las nueve y las diez del 27 de febrero de 1977. El Sr. Tonna y su señora terminaban de cenar. Hasta las diez de la noche, más o menos, el suministro eléctrico se realiza con baterías de doce voltios y por esa hora comenzaba a funcionar un grupo electrógeno diesel de doscientos veinte voltios que, asegura el dueño de casa, jamás le acarreó problemas.

 

De pronto, las luces comienzan a hacer guiñadas. La señora observa por la ventana de la cocina, en un potrero cercado pegado a la casa, unas luces extrañas, como tubos verticales que iluminan el paisaje.

 

“Voy a ver qué pasa” ―dice Tonna―, y sale rumbo al potrero (él también había observado las extrañas luces).

 

El amigo Tonna se dirige resueltamente por el pasaje hacia el potrero, sin perder de vista el galpón desde donde le pareció escuchar unos extraños ruidos.

 

Una luz, similar a las de vapor de mercurio, se mueve en dirección a ese galpón. Allí Tonna se asusta. Por un momento piensa que un cortocircuito le estaba incendiando parte del casco de la estancia. Apresura el paso. Divisa una luz intensa en el potrero que está a unos treinta metros de la casa. Comienza a correr hacia el mismo.

 

En ese potrero había un caballo reproductor y un toro campeón normando, traído de Francia, ya que en La Aurora se hace inseminación artificial. Ambos animales, espantados por la forma lenticular que emitía una poderosa luz, topaban contra los alambrados, tratando de escapar; el caballo casi se corta el cuello en el intento.

 

La Aurora

Tonna ya está frente al potrero. A dos metros de él, los alambrados. Un poco más atrás y arriba, esa forma lenticular que emitía un gran resplandor. Esa fortísima luz no le deja avanzar, pero paulatinamente desciende. Los animales siguen lastimándose contra los alambres en el intento de ponerse a salvo. Y aquí, para el atento lector, un detalle. Los animales no leen ciencia ficción. No son fantasiosos, lo que los asustó no provino de su mente, provino de fuera de ella. Y algo real y letal estaba por ocurrir, como ya veremos.

Nuestro amigo Tonna sigue parado frente a los alambrados, tratando de comprender lo que ocurría. Esa luz cegadora, pero no quemante (no irradiaba calor) le lastimaba la vista .

En un gesto instintivo, se cubre parte de la cara y los ojos con el brazo derecho, al tiempo que grita: “¡Miren si hay gente adentro!”.

 

Los animales del otro potrero arremeten y tiran abajo la alambrada. Se produce una estampida. Los animales atropellan y desparraman a parte de la peonada y, simultáneamente, se va la luz; el motor diesel que nunca trajo problemas, explota. Todo esto en el medio del campo, que es el fin del mundo.

 

 

 

Resultado: caos total.

Pero hay más. El objeto se vuelve a elevar, pasa sobre el alambrado y se ubica entre éste y un gran tanque utilizado para almacenar agua.

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Entra en escena el perro Togo

 

Togo era uno de los perros de Tonna. Una mezcla de bulldog y policía, feroz y agresivo con los extraños, al que dejaban suelto durante las noches.

 

Pues bien, Togo avanza decidido hacia el objeto, pega un salto y se escucha un fuerte aullido. Togo desaparece en la confusión.

 

El ovni comienza a desplazarse lentamente y queda a menor distancia de Tonna (exactamente nueve metros con sesenta centímetros).

 

La luz emitida por el ovni sigue siendo fortísima.

 

Tonna continúa protegiéndose la cara y los ojos con el brazo. Toda su piel queda expuesta y sufre quemaduras por radiación, quemaduras dolorosas (quien se haya dormido al mediodía en verano en la playa y sin ningún tipo de protección, lo sabe por experiencia propia).

 

Luego el ovni comienza a elevarse para alejarse.

 

Tonna compara la luz del ovni con la del sol (todos los que observaron la fuente de luz coinciden en señalar que, en realidad, eran tres luces que pulsaban una dentro de la otra, pero que latían a diferentes tiempos).

El ovni se aleja y se detiene a la distancia sobre una torre de alta tensión. La torre parece poners

 

e al rojo vivo. En realidad es la iluminación ventral del ovni sobre la estructura de acero, que a la distancia da la sensación de estar al rojo. El ovni se dirige hacia la represa de Salto Grande y… saltan todos los relés. (En el momento no hubo explicación técnica. Yo creo que fue un fortísimo E.M., es decir un fenómeno electromagnético).

 

El generador de Tonna vuelve a funcionar, seguramente por estar alejado de la fuente del poderoso campo magnético.

 

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Un día después

 

Todo el mundo salió a inspeccionar bien tempranito. En los bordes del potrero se encontraron gruesas ramas de árboles y próximo a la casa extrañas marcas tipo herradura (con anterioridad durante la noche, se había visto, desde la casa, extrañas luces que parecían detenidas en los campos).

 

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Aparece Togo

 

Fue el animal que estuvo más cerca del ovni, pero le costó la vida. Durante tres días intentaron hacerle comer, sin resultado. Le pasaban leche garganta abajo para evitar que se deshidratara, pero fue inútil. Tonna lo encontró muerto tres días después, donde pegó el salto, en un intento claro de defender a su dueño.

 

Los restantes animales, que estaban lejos del potrero, no sufrieron consecuencias fatales, excepto que las vacas por varios días no dieron leche, seguramente por el estrés. En cambio, el toro, el campeón normando, murió casi de los mismos síntomas que el perro. “¿Y el caballo?”, se preguntará el atento lector. No murió, pero quedó estéril.

 

Pero el segundo acto de esta historia, que no es menos estremecedor y fue vivido por un personaje muy aplaudido y respetado por los uruguayos, cuyo nombre era Enrique Almada, será contado la semana próxima, concluyendo este relato.

Jorge Monsalve