El austríaco Peter Krassa fue uno de los primeros investigadores en exponer la idea que los antiguos egipcios conocieran la energía eléctrica. Precisamente,
encontró unos enigmáticos relieves en la roca viva en las oscurísimas criptas subterráneas del templo de Dendera. Éste está situado a unos cincuenta kilómetros al norte de Luxor y la construcción está consagrada a la diosa Athor. Las leyendas nos hablan que en ese lugar tuvo lugar la batalla con los descendientes de los “dioses “ denominados Shemsu Hor.
Los investigadores Peter Krassa y Reinhard Habeck al encontrar estas inscripciones en la roca, las describieron de la siguiente forma: “Criaturas con aspecto humano, probablemente sacerdotes, se encuentran de pie junto a enormes burbujas que nos recuerdan a las bombillas de las
lámparas eléctricas contemporáneas”.
En el interior de estas burbujas se encuentran unos dibujos de animales parecidos a unas “serpientes“(yo preferiría decir anguilas eléctricas), que estos investigadores interpretaron como “descargas eléctricas propiamente dichas”. No se debe perder de vista que las burbujas emergen de una especie de flor de loto (según la mitología egipcia en esta flor se originó la luz) de la cual, sale una especie de cuerda que se une a una caja cuadrangular, que los investigadores Krassa y Habeck se interrogan si no sería una especie de dínamo o una rara caja de energía. También aparece un ser de aspecto simiesco que representa a Thot (según la leyenda, el dios que trajo la luz a la humanidad). Es el que sostiene cuchillos en sus manos.
Todo esto nos lleva a la conclusión que hace unos 2.000 años “ la electricidad era sobradamente conocida por algunos sacerdotes del antiguo Egipto“.
Para un mayor asombro, del amigo lector, el ingeniero vienés Walter Gran, jefe de proyectos de una compañía industrial austriaca luego de observar, fotografiar y analizar construyó un modelo de bombillas similar al esculpido en la roca egipcia, pudo confirmar que las supuestas serpientes eran “chispas o descargas luminosas de gas formadas como consecuencia del alto voltaje que proviene de lo alto del loto”. Su entusiasmo fue tan grande que el ingeniero vienés llegó a comprobar que la bombilla egipcia funcionaba.
También los investigadores Krassa y Habeck estudiaron los trabajos que realizó el arqueólogo alemán Alfred Waitakus, quien había descifrado los jeroglíficos que rodeaban a estas figuras, afirmando que allí proliferaban los términos relacionados con la “luminosidad“.
También el profesor de la Universidad de Oxford John Harris dio a conocer que estos relieves mencionan algún tipo de “conocimiento técnico“.
Un poco de historia
El templo de Dendedera, fue erigido en la época ptolomeica (siglo I d.C.), como un recinto reservado al conocimiento. Allí se libraron unas espectaculares batallas (contadas por las leyendas) donde los Shemsu Hor (descendientes de los “dioses “) se enfrentaron brutalmente. Algunos investigadores heterodoxos se preguntan si la verdadera intención de estos relieves no sería otra que la de “salvaguardar estos conocimientos técnicos, que fueron traídos a nuestra Tierra por seres tan asombrosos como poderosos”.
Pero también hubo otros campos de batalla como los de Edfú y Abydos. En Edfú se encuentran las más difíciles de descifrar, pues estas inscripciones se incorporaron durante las dinastías ptolomeicas. Entre estos jeroglíficos se encuentra uno que recuerda las burbujas de Dendera que al parecer solo utilizaba la casta sacerdotal.
Ni un poquito de hollín
¿Cómo fueron pintados los maravillosos relieves y murales que necesariamente debían haber sido realizados con el auxilio de una fuente lumínica? ¿ De qué medios se disponía para tan formidable tarea en esos pasajes oscuros donde la luz solar era imposible ? Si el amigo lector está pensando en antorchas le diré que es imposible. Una tea encendida produce una combustión incompleta y el lanzamiento al aire de partículas de hollín que se adhieren a los techos y paredes debido al humo. Pero dejemos que sea el egiptólogo Dr. Satzinger, del Museo del Arte de Viena quien sobre esta cuestión ha declarado: - “Por lo que sé, no existe el menor rastro de hollín. Pero tengo conocimiento de un artículo en el que se apunta a la posibilidad de que hubieran sido empleadas antorchas que no producían humo, ( no salgo de mi asombro, estamos hablando de 2.000 años antes de Cristo).
Otra posibilidad que se ha esgrimido, pero con una base extremadamente débil es la utilización de espejos para iluminarse en los fondos de las pirámides a metros del suelo y en la más completa oscuridad. Quienes propusieron esta solución se olvidaron del problema de la dispersión ya que con este sistema se hace que la mayor cantidad de luz se pierda especialmente par
a iluminar criptas que se encuentran muy lejos de la boca de entrada.
La historia oficial nos enseña que solo a partir del año 1820 y gracias al danés H.C.Örsted se tuvo conocimiento del efecto magnético de la corriente eléctrica. Estos estudios fueron continuados por Michael Faraday y en 1871 Tomás Alba Edison descubrió un filamento para la lámpara de incandescencia (Edison jamás inventó la lámpara eléctrica).
Hoy entre los arqueólogos jóvenes existe mayor aceptación de que la electricidad y su empleo fue conocida mucho antes que Edison.
Sensacional descubrimiento
Lo realizó el arqueólogo austriaco Dr. Wilhelm Köning quien con su hallazgo confirma lo que he dicho anteriormente.
Trabajando con una expedición arqueológica al este de Bagdad halló un objeto ovalado del tamaño de un pie humano que tenía en su interior un cilindro de cobre y una barra de hierro. Interesado comenzó a mirar el objeto con mayor atención y no dudó en decirle a sus compañeros que habían hallado “una batería eléctrica “, ¿pero de la época comprendida entre los años 227 y 126 a de C. Para seguir acumulando documentos y testimonios sobre este notable hallazgo, cuento que en 1957 el norteamericano F.M.Gray demostró que la batería en cuestión era capaz de funcionar.
Empleando una solución de sulfato de cobre, el estadounidense produjo corriente eléctrica. Este experimento se repitió en febrero de 1980 en Hirdesheim
( Alemania ), en presencia de especialistas en electrónica, logrando una tensión estable de 0.5 voltios.
Estas experiencias ya no permiten dudar a una persona medianamente informada de la veracidad de las afirmaciones del Dr. König. Por lo tanto, ya no resulta absurdo, suponer que los antiguos egipcios disponían hace miles de años de la utilización de corriente eléctrica, incluso para hacer algunas picardías. Una de ellas: dotar con un finísimo baño de oro a alhajas realizadas en plata para venderlas asegurando que estaban realizadas en el áureo metal.
Los relieves de Dendera se encuentran en unos recintos extraordinariamente estrechos (4.60 metros de largo por 1.12 de ancho), denominados “habitaciones de culto “.
Cuesta trabajo entender que un espacio de cinco metros cuadrados sea denominado “habitación de culto“. Especialmente cuando no tenemos la menor idea de cómo se realizaba el culto y cuantas personas participaban.
Debemos tener en cuenta que el auge de la investigación egiptológica, tuvo lugar en el siglo XIX.
El científico vienés Walter Gran, ingeniero electrónico de renombre internacional apunta a que en el estado actual de los conocimientos resulta evidente que se trata e un modelo físico y electrónico y que: “para detalles más exactos sería preciso descifrar los jeroglíficos, para poder filtrar técnicamente la representación. De los estudios efectuados hasta el momento ha quedado de manifiesto la necesidad de un examen más profundo de estos relieves, que podían depararnos valiosos conocimientos, aunque probablemente arropados de forma muy mitológica. Recomendaría que se estudiara más estos relieves “.
Y usted, culto lector, ¿no considera que ameritaría un estudio serio y profundo con la correspondiente difusión de estos hechos?
Jorge Monsalve













